EL PADRE GASTÓN NÚÑEZ ES EL NUEVO PÁRROCO DE LA CATEDRAL DE SAN FRUCTUOSO
En el marco de los cambios que presenta la Diócesis Tacuarembó Rivera, uno de ellos tiene que ver con la designación de un nuevo párroco de la Catedral de San Fructuoso. El Padre Gastón Núñez brindaba su servicio en la iglesia Sagrado Corazón de Tranqueras, y ahora fue trasladado a Tacuarembó.
El Padre Gastón tiene 36 años, es oriundo de nuestro departamento, hace 8 años que ha sido ordenado sacerdote. El obispo Pedro Wolkan le confía
el trabajo diocesano que estará asumiendo oficialmente el próximo 7 de marzo. El Avisador dialogó con él sobre este nombramiento y a cómo asume este nuevo cargo eclesiástico: «Asumo este desafío con temor y temblor por la magnitud de la parroquia, que es mucho más que el edificio, implica las
capillas, comunidades que conozco muy poco. El desafío es encontrarme con la gente, de volver a mi tierra; es un honor y un compromiso que asumo. Se
me confía la responsabilidad del servicio a esta comunidad».
¿Desde que se ordenó sacerdote que destinos ha tenido?
—Hace 8 años y medio que soy sacerdote, comencé en Vichadero donde estuve dos años con la comunidad de María Auxiliadora, en esa localidad.
Luego estuve en Ansina, en Nuestra Señora de Itatí por tres años. Posteriormente en Rivera cuatro años hasta regresar aquí y a la Catedral de San Fructuoso
«Soy el primer tacuaremboense que asumo este cargo en esta Catedral, la responsabilidad de la cura de almas».
¿Qué diferencias hay entre padre y cura párroco?
—El padre es una denominación más cariñosa, bíblica. Es un título afectivo como padre espiritual, de acompañamiento. También se puede denominar pastor,
que no es muy usado en la Iglesia Católica. Cura es un título, no viene de sanar, sino de cuidar, cuidamos las almas de los fieles. Cuando uno es cura, puede ser nombrado párroco. El obispo me pidió que cumpla esa función, que la asumiré oficialmente el 7 de marzo.
«Esta Catedral significa que es la madre de todas las iglesias de esta diócesis que comprende a Tacuarembó y Rivera».
¿Cuál será el perfil del trabajo diocesano que planifica desarrollar?
—Pienso primero desarrollar el conocimiento, conocer la forma de ser en cada comunidad, son muchos barrios, capillas. Los invito a que me ayuden a ese
conocimiento y desde ahí poder abordar las inquietudes que cada una tenga.





