Sra. edila Dorys Silva
Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural, no podemos pasar por alto esta fecha, no podemos dejar de mencionar, agradecer y trabajar por estas mujeres que son sostén silencioso de nuestra economía.
Las mujeres y las niñas están en desventaja en esta pandemia, un problema que se agrava más aún en las zonas rurales. Las mujeres rurales ya
enfrentaban, y se enfrentan, a batallas previas especificas en su vida diaria, a pesar de sus roles clave en la agricultura, el suministro alimentario
y la nutrición.
Ahora, desde el COVID-19 y las necesidades de salud únicas en áreas remotas, les es menos probable tener acceso a servicios de salud de calidad, medicamentos esenciales y vacunas.
Las normas sociales restrictivas y los estereotipos de género también pueden limitar la capacidad de las mujeres rurales para acceder a los servicios de salud.
Además, muchas de ellas sufren de aislamiento, la difusión de información errónea y la falta de acceso a tecnologías críticas para mejorar su vida laboral y personal. A pesar de todo ello, han estado al pie del cañón en la pandemia, incluso con un trabajo de cuidados del hogar no remunerado que ha ido en aumento.
Desde esta perspectiva, en las aldeas remotas, especialmente en las más marginadas, necesitamos medidas para aliviar la carga del cuidado y redistribuirla mejor entre mujeres y hombres.
También necesitamos abogar por servicios e infraestructuras básicas suficientes (agua, salud, electricidad, etc.) para apoyar el trabajo doméstico y de cuidado productivo y no remunerado de las mujeres, que se ve agravado por la crisis.
Esto es lo que dice la ONU y que quiero destacar y hacer extensivo a las mujeres rurales de mi país.
Mi cálido saludo a todas las mujeres rurales en este día en todos los rincones de nuestro interior profundo.



