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Los Inicios: Gardel – Razzano – Salinas – Martino

por avisador
abril 16, 2021
in Correo del lector
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Resumen: Gardel graba en Columbia: Saúl Salinas había conocido a Carlos Gardel en una reunión de canto y guitarra en el año 1911 y quedó tan impactado por su voz que lo presenta a la empresa Columbia para que grabe sus interpretaciones. De esta forma la «Casa Tagini», representante de la empresa fonográfica «Columbia Récords» en Buenos Aires, contrata a Carlos Gardel con exclusividad por cinco años. El contrato es firmado el 2 de abril de 1912, con el compromiso de registrar 15 temas, de los cuales uno quedó sin editar.

EL TIRADOR PLATEADO: El primer tema que Gardel lleva al disco corresponde a unas décimas que pertenecen a Juan «Torora», seudónimo de Juan Escayola, destacado cultor nativo y uno de los primeros cantores que aparecieron en Uruguay en momentos en que la payada estaba aún en su pleno apogeo. La autoría de esta letra
fue disputada por los descendientes de Oscar Orozco quienes aseguraban que éste ha sido el verdadero autor.
Juan «Torora»: Nació en Paysandú el 5 de diciembre de 1871; era hijo único de Benjamina Méndez y Juan Gualberto Escayola, hermano del coronel Carlos Escayola. Hacia 1891, cuando «Torora» se hallaba radicado en la ciudad de Minas, escribió las décimas tituladas «Sos mi tirador plateao». Más tarde, en Montevideo, coparticipa en la fundación de la revista «El Fogón».

En el año 1897 Aparicio Saravia (1855-1904), jefe del Partido Blanco, organizó una revuelta contra el dictador Iriarte Borda (1844-1897) que fue asesinado. Durante todo el tiempo que duró el movimiento sedicioso, Juan «Torora» participó como cantor entreteniendo las tropas en los campamentos.

Durante el transcurso del año 1900, Juan «Torora» retorna a su Paysandú natal y allí se convierte en uno de los principales impulsores de la fundación de la «Sociedad Nativista Los Gauchos». »Torora» murió el 18 de agosto de 1941, a los 73 años de edad, y debió ser muy popular en el interior uruguayo porque en la plaza Artigas de Paysandú, su ciudad natal, hay un busto que lo recuerda.

YO SE HACER: La segunda obra que Carlos Gardel lleva al disco corresponde a unas décimas de Andrés Cepeda tituladas «Hernández». Cuando Carlos Gardel decide grabarlas y les pone música de cifra, registra la obra bajo el título «Yo sé hacer».

Este poema, al igual que su autor, merece un detenido estudio para comprender el real significado del mismo y la singular vida que llevó su creador.

La música de «Yo sé hacer», algunos años más tarde, Carlos Gardel la usará para interpretar la cifra «El pangaré».

Andrés Cepeda nació en Coronel Brandsen el 18 de mayo  de 1869 y desde muy joven, aún adolescente, se instaló en las orillas de Buenos Aires (como solían hacer muchos paisanos).

Tras delinquir en varias oportunidades, comenzó a ser perseguido por la policía, pasando la mayor parte de su vida prófugo o preso en la «Penitenciaría Nacional» donde escribió la mayoría de sus versos que los estilistas de la época popularizaron por los arrabales y barrios porteños apartados.

De este autor, que en las últimas décadas del siglo XIX comenzó a ser conocido como «El poeta carcelario» o, también, como «El loco Cepeda», Gardel grabó siete obras: Yo sé hacer (cifra) – Es en vano (canción) – La mariposa (décima) – Pobre madre (décima) – El almohadón (décima) –

Un bailongo (milonga) – El poncho del olvido (décima) A raíz de su actividad delictiva, Cepeda usó varios
nombres durante su corta vida. En el hampa porteña y en los sumarios policiales aparece mencionado también como Andrés Romero o Manuel González.

Al igual que otros poemas de Cepeda, «Yo sé hacer» es una protesta contra las injusticias sociales de la época. El personaje central de la obra, es un gaucho que no comprende la causa por la que las tareas que sabe hacer no le sirven para ganarse la vida dentro del contexto de la nueva organización social y así, sin posibilidades de trabajo ni escuela, se siente «un desgraciado de este suelo en que es nacido».

La nueva organización social del país comenzó con el exterminio de casi la totalidad de la población autóctona, esto es, indios y gauchos, porque, según el régimen imperante, no se adaptaban al trabajo y en especial a
la disciplina que al régimen le convenía, es decir, obedecer en silencio, sin protestar.

Y ante la necesidad de mano de obra se decidió traer gente de Europa, en lo posible, ingleses porque según Juan Bautista Alberdi (el padre de la Constitución Argentina) eran trabajadores silenciosos y, por sobre todo, «gente apta para vivir en libertad».

A medida que se diezmaba la población gaucha e iba aumentando la población europea, la gente autóctona tenía cada vez menos posibilidades de trabajar ya que se prefería antes al extranjero que al argentino. Esa
imposibilidad para trabajar y ganarse la vida a pesar de los conocimientos para las tareas rurales que tiene el gaucho es lo que expresa Andrés Cepeda en su poema «Hernández» (en alusión al autor de Martín Fierro)
que Carlos Gardel llevó al disco bajo el título «Yo sé hacer».

LA DÉCIMA: Tanto la cifra «Yo sé hacer» como el estilo «Sos mi tirador plateao», según las versiones realizadas por Carlos Gardel, poseen una melodía monótona y lenta. Prácticamente no existen diferencias suficientemente claras como para distinguir fácilmente que se trata de dos géneros distintos. Por este motivo, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, a estas canciones se las llamó décimas.

El estudioso Félix Coluccio, en su importante «Diccionario Folclórico Argentino» dice refiriéndose a la décima: »Canción pampeana de diez versos, que alguna vez ha llegado a confundirse con la cifra».

Es importante destacar que la décima y la cifra, fueron también confundidas con el estilo; de donde podemos deducir entonces que hubo un momento en la historia de nuestra música rioplatense en el que la cifra y el
estilo sonaron muy parecidos.

Esta confusión llegó a un punto tal que en 1955 Roberto Grela le acopló a la cifra «Yo sé hacer» el acompañamiento de su guitarra a la manera de un estilo.

Este trabajo fue editado en 78 r.p.m. con motivo de cumplirse el 20º aniversario de la desaparición del cantor y nunca ha vuelto a ser editado; fue un intento del sello Columbia por darle difusión a aquellas grabaciones que no
tuvieron el favor del público debido al pobrísimo acompañamiento original, a cargo del propio Gardel, en guitarra.

El repertorio inicial de Gardel, como el de casi todos los artistas de aquella época (primeros años del siglo XX) estaba directamente relacionado con la exaltación de la personalidad del gaucho en particular, de su filosofía de vida y de todo lo gauchesco en general.

APARECE SAÚL SALINAS: Aquella noche estaba presente en la Casa Suiza el popular cantor y guitarrero cuyano
Saúl Salinas quien se acercó con la intención de conversar con José Razzano para interesarlo en la formación de un dúo, el «Dúo Salinas-Razzano»; pero el cuyano, al advertir que Razzano tiene ya programada una gira
como integrante de aquel trío, desiste. Es entonces cuando los componentes del trío invitan a Saúl Salinas a que integre el conjunto para formar así un cuarteto y, con esa nueva estructura, iniciar la gira por la Provincia de
Buenos Aires. Contagiado por el entusiasmo de los integrantes del trío, Salinas finalmente acepta.

EL CUARTETO

Bajo las sugerencias de Saúl Salinas, el cuarteto se organiza para cantar a dos voces: la primera, es decir, la parte aguda, estará a cargo del dúo RazzanoMartino, y la segunda voz, o sea, la parte baja, a cargo del dúo Gardel-Salinas.

A pesar de la breve existencia de este cuarteto, es muy evidente la influencia que tuvo Salinas sobre el resto de sus compañeros, muy especialmente sobre Carlos Gardel y José Razzano, a punto tal que, cuando más adelante llega a formarse el dúo Gardel-Razzano, muchas de esas canciones integrarán su repertorio.

El año 1912 finaliza con el cuarteto vocal seleccionando y ensayando su repertorio para la gira. En esa tarea los encuentra el mes de enero de 1913.

UN PRONTUARIO MUY RARO…: El día 30 de enero de 1913, la División Investigaciones de la Policía Federal registra la comparecencia de Berta Gardes solicitando por el paradero de su hijo que «desde el domingo, que
fue a las carreras, no ha vuelto al hogar».

Tomando en cuenta que el 30 de enero de 1913 era jueves y el hijo de Berta desapareció el domingo, nos hallamos ante una ausencia de cuatro días.

Este detalle nos hace pensar que la persona buscada no podía ser Carlos Gardel, porque Berta nunca mostró tanta preocupación por otras desapariciones del cantor que, según vimos, duraron muchos meses y hasta años.

Además, para esta época, Gardel no sólo no vivía con doña Berta, sino que además, la veía muy de vez en cuando debido a que andaba embarcado en los primeros intentos por surgir a la popularidad mediante aventuradas giras, como la realizada el año anterior hasta General Pico en la, por entonces, Gobernación de La Pampa, junto a Francisco Martino y que duró tres meses. Después que Berta deja asentada su comparecencia, retorna a su domicilio y al parecer encuentra allí a su hijo Charles pues ese mismo día 30 de enero vuelve a la División Investigaciones para anular la comparecencia anterior. Este hecho fue documentado por la Policía Federal Argentina de la siguiente forma: »enero 30 / 913. En la fecha compareció nuevamente la interesada, solicitando se deje sin efecto el pedido formulado, en razón de haber aparecido el causante con lo que terminó el acto y
leído firmó de que certifico.

Berta Gardes». (Fuente: Armando Lofiego 2015: Carlos Gardel, su arte, su tiempo y la historia).

¿El desaparecido era Charles Romuald? ¿El Prontuario es verdadero? ¿Fue falseado en parte? Interrogantes que forman parte de la «Historia Oficial», la del supuesto Gardel francés.

Recordemos que en enero de 1913 mientras Berta realiza una «denuncia por desaparición», Gardel ensayaba con el cuarteto.

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Resumen: Gardel graba en Columbia: Saúl Salinas había conocido a Carlos Gardel en una reunión de canto y guitarra en el año 1911 y quedó tan impactado por su voz que lo presenta a la empresa Columbia para que grabe sus interpretaciones. De esta forma la «Casa Tagini», representante de la empresa fonográfica «Columbia Récords» en Buenos Aires, contrata a Carlos Gardel con exclusividad por cinco años. El contrato es firmado el 2 de abril de 1912, con el compromiso de registrar 15 temas, de los cuales uno quedó sin editar. EL TIRADOR PLATEADO: El primer tema que Gardel lleva al disco corresponde a unas décimas que pertenecen a Juan «Torora», seudónimo de Juan Escayola, destacado cultor nativo y uno de los primeros cantores que aparecieron en Uruguay en momentos en que la payada estaba aún en su pleno apogeo. La autoría de esta letra fue disputada por los descendientes de Oscar Orozco quienes aseguraban que éste ha sido el verdadero autor. Juan «Torora»: Nació en Paysandú el 5 de diciembre de 1871; era hijo único de Benjamina Méndez y Juan Gualberto Escayola, hermano del coronel Carlos Escayola. Hacia 1891, cuando «Torora» se hallaba radicado en la ciudad de Minas, escribió las décimas tituladas «Sos mi tirador plateao». Más tarde, en Montevideo, coparticipa en la fundación de la revista «El Fogón». En el año 1897 Aparicio Saravia (1855-1904), jefe del Partido Blanco, organizó una revuelta contra el dictador Iriarte Borda (1844-1897) que fue asesinado. Durante todo el tiempo que duró el movimiento sedicioso, Juan «Torora» participó como cantor entreteniendo las tropas en los campamentos. Durante el transcurso del año 1900, Juan «Torora» retorna a su Paysandú natal y allí se convierte en uno de los principales impulsores de la fundación de la «Sociedad Nativista Los Gauchos». »Torora» murió el 18 de agosto de 1941, a los 73 años de edad, y debió ser muy popular en el interior uruguayo porque en la plaza Artigas de Paysandú, su ciudad natal, hay un busto que lo recuerda. YO SE HACER: La segunda obra que Carlos Gardel lleva al disco corresponde a unas décimas de Andrés Cepeda tituladas «Hernández». Cuando Carlos Gardel decide grabarlas y les pone música de cifra, registra la obra bajo el título «Yo sé hacer». Este poema, al igual que su autor, merece un detenido estudio para comprender el real significado del mismo y la singular vida que llevó su creador. La música de «Yo sé hacer», algunos años más tarde, Carlos Gardel la usará para interpretar la cifra «El pangaré». Andrés Cepeda nació en Coronel Brandsen el 18 de mayo  de 1869 y desde muy joven, aún adolescente, se instaló en las orillas de Buenos Aires (como solían hacer muchos paisanos). Tras delinquir en varias oportunidades, comenzó a ser perseguido por la policía, pasando la mayor parte de su vida prófugo o preso en la «Penitenciaría Nacional» donde escribió la mayoría de sus versos que los estilistas de la época popularizaron por los arrabales y barrios porteños apartados. De este autor, que en las últimas décadas del siglo XIX comenzó a ser conocido como «El poeta carcelario» o, también, como «El loco Cepeda», Gardel grabó siete obras: Yo sé hacer (cifra) - Es en vano (canción) - La mariposa (décima) - Pobre madre (décima) - El almohadón (décima) - Un bailongo (milonga) - El poncho del olvido (décima) A raíz de su actividad delictiva, Cepeda usó varios nombres durante su corta vida. En el hampa porteña y en los sumarios policiales aparece mencionado también como Andrés Romero o Manuel González. Al igual que otros poemas de Cepeda, «Yo sé hacer» es una protesta contra las injusticias sociales de la época. El personaje central de la obra, es un gaucho que no comprende la causa por la que las tareas que sabe hacer no le sirven para ganarse la vida dentro del contexto de la nueva organización social y así, sin posibilidades de trabajo ni escuela, se siente «un desgraciado de este suelo en que es nacido». La nueva organización social del país comenzó con el exterminio de casi la totalidad de la población autóctona, esto es, indios y gauchos, porque, según el régimen imperante, no se adaptaban al trabajo y en especial a la disciplina que al régimen le convenía, es decir, obedecer en silencio, sin protestar. Y ante la necesidad de mano de obra se decidió traer gente de Europa, en lo posible, ingleses porque según Juan Bautista Alberdi (el padre de la Constitución Argentina) eran trabajadores silenciosos y, por sobre todo, «gente apta para vivir en libertad». A medida que se diezmaba la población gaucha e iba aumentando la población europea, la gente autóctona tenía cada vez menos posibilidades de trabajar ya que se prefería antes al extranjero que al argentino. Esa imposibilidad para trabajar y ganarse la vida a pesar de los conocimientos para las tareas rurales que tiene el gaucho es lo que expresa Andrés Cepeda en su poema «Hernández» (en alusión al autor de Martín Fierro) que Carlos Gardel llevó al disco bajo el título «Yo sé hacer». LA DÉCIMA: Tanto la cifra «Yo sé hacer» como el estilo «Sos mi tirador plateao», según las versiones realizadas por Carlos Gardel, poseen una melodía monótona y lenta. Prácticamente no existen diferencias suficientemente claras como para distinguir fácilmente que se trata de dos géneros distintos. Por este motivo, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, a estas canciones se las llamó décimas. El estudioso Félix Coluccio, en su importante «Diccionario Folclórico Argentino» dice refiriéndose a la décima: »Canción pampeana de diez versos, que alguna vez ha llegado a confundirse con la cifra». Es importante destacar que la décima y la cifra, fueron también confundidas con el estilo; de donde podemos deducir entonces que hubo un momento en la historia de nuestra música rioplatense en el que la cifra y el estilo sonaron muy parecidos. Esta confusión llegó a un punto tal que en 1955 Roberto Grela le acopló a la cifra «Yo sé hacer» el acompañamiento de su guitarra a la manera de un estilo. Este trabajo fue editado en 78 r.p.m. con motivo de cumplirse el 20º aniversario de la desaparición del cantor y nunca ha vuelto a ser editado; fue un intento del sello Columbia por darle difusión a aquellas grabaciones que no tuvieron el favor del público debido al pobrísimo acompañamiento original, a cargo del propio Gardel, en guitarra. El repertorio inicial de Gardel, como el de casi todos los artistas de aquella época (primeros años del siglo XX) estaba directamente relacionado con la exaltación de la personalidad del gaucho en particular, de su filosofía de vida y de todo lo gauchesco en general. APARECE SAÚL SALINAS: Aquella noche estaba presente en la Casa Suiza el popular cantor y guitarrero cuyano Saúl Salinas quien se acercó con la intención de conversar con José Razzano para interesarlo en la formación de un dúo, el «Dúo Salinas-Razzano»; pero el cuyano, al advertir que Razzano tiene ya programada una gira como integrante de aquel trío, desiste. Es entonces cuando los componentes del trío invitan a Saúl Salinas a que integre el conjunto para formar así un cuarteto y, con esa nueva estructura, iniciar la gira por la Provincia de Buenos Aires. Contagiado por el entusiasmo de los integrantes del trío, Salinas finalmente acepta. EL CUARTETO Bajo las sugerencias de Saúl Salinas, el cuarteto se organiza para cantar a dos voces: la primera, es decir, la parte aguda, estará a cargo del dúo RazzanoMartino, y la segunda voz, o sea, la parte baja, a cargo del dúo Gardel-Salinas. A pesar de la breve existencia de este cuarteto, es muy evidente la influencia que tuvo Salinas sobre el resto de sus compañeros, muy especialmente sobre Carlos Gardel y José Razzano, a punto tal que, cuando más adelante llega a formarse el dúo Gardel-Razzano, muchas de esas canciones integrarán su repertorio. El año 1912 finaliza con el cuarteto vocal seleccionando y ensayando su repertorio para la gira. En esa tarea los encuentra el mes de enero de 1913. UN PRONTUARIO MUY RARO...: El día 30 de enero de 1913, la División Investigaciones de la Policía Federal registra la comparecencia de Berta Gardes solicitando por el paradero de su hijo que «desde el domingo, que fue a las carreras, no ha vuelto al hogar». Tomando en cuenta que el 30 de enero de 1913 era jueves y el hijo de Berta desapareció el domingo, nos hallamos ante una ausencia de cuatro días. Este detalle nos hace pensar que la persona buscada no podía ser Carlos Gardel, porque Berta nunca mostró tanta preocupación por otras desapariciones del cantor que, según vimos, duraron muchos meses y hasta años. Además, para esta época, Gardel no sólo no vivía con doña Berta, sino que además, la veía muy de vez en cuando debido a que andaba embarcado en los primeros intentos por surgir a la popularidad mediante aventuradas giras, como la realizada el año anterior hasta General Pico en la, por entonces, Gobernación de La Pampa, junto a Francisco Martino y que duró tres meses. Después que Berta deja asentada su comparecencia, retorna a su domicilio y al parecer encuentra allí a su hijo Charles pues ese mismo día 30 de enero vuelve a la División Investigaciones para anular la comparecencia anterior. Este hecho fue documentado por la Policía Federal Argentina de la siguiente forma: »enero 30 / 913. En la fecha compareció nuevamente la interesada, solicitando se deje sin efecto el pedido formulado, en razón de haber aparecido el causante con lo que terminó el acto y leído firmó de que certifico. Berta Gardes». (Fuente: Armando Lofiego 2015: Carlos Gardel, su arte, su tiempo y la historia). ¿El desaparecido era Charles Romuald? ¿El Prontuario es verdadero? ¿Fue falseado en parte? Interrogantes que forman parte de la «Historia Oficial», la del supuesto Gardel francés. Recordemos que en enero de 1913 mientras Berta realiza una «denuncia por desaparición», Gardel ensayaba con el cuarteto. Próxima Semana: Los inventos de Gardel
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