Hoy me voy a referir a la Inclusión Financiera obligatoria. Esta Ley que tiene como objetivo obligar a toda la población a percibir sus salarios, pasividades, beneficios sociales, transacciones, honorarios profesionales, a través de cuentas en instituciones de intermediación financiera o a través de dinero electrónico.
Edil del Partido Nacional, Margarita Benítez.
Los medios de pago electrónico se deberán hacer a través de las tarjetas de débito, las tarjetas de crédito, los instrumentos de dinero electrónico y las transferencias electrónicas de fondos, así como todo otro instrumento análogo que permita efectuar pagos electrónicos a través de cajeros automáticos, por internet o por otras vías de acuerdo a lo que establece la reglamentación.
Hay lugares donde hay gente que no tiene como acceder a un cajero teniendo que trasladarse hasta 50 km., al cajero más cercano. Sumado a eso el BROU está acotando varios días de atención en las pequeñas localidades del interior rural. No estoy en contra de la Ley de inclusión financiera, sino contra la imposición y la obligatoriedad, que cada persona opte, por adherirse de forma voluntaria a esta inclusión. Esta es una Ley inconstitucional e injusta que atenta contra la libertad individual de las personas, porque la libertad es una necesidad básica fundamental del ser humano, donde deben constituirse en derechos inalienables del ser humano ya que su posesión y práctica hacen a la dignidad del individuo y de las comunidades.
La inclusión financiera obligatoria también perjudica a las cooperativas de ahorro y crédito por la emisión de dinero a determinados sectores de la población, siendo estas cooperativas de las pocas empresas nacionales que hacen actividad financiera en Uruguay, que el análisis del mercado no es meramente por su rentabilidad, como si hacen los bancos que si no les alcanzan las utilidades esperadas abandonan el país. Claramente hay un beneficio a los banqueros, a los sectores poderosos de la economía capitalista en una acumulación de dinero, concentrando la riqueza y por consiguiente van a disponer de más poder. Se llega a esto evidentemente porque se necesita recaudar más y más. Están asfixiando y estrangulando a los que pueden generar recursos que, en definitiva, son las empresas.
Cuando me refiero a empresas estoy hablando de tiendas, carnicerías, el almacén del barrio. Estos comercios más chicos corren con desventaja frente a las grandes superficies que generalmente son extranjeras llevándose el dinero de los uruguayos hacia el exterior. Hay sectores que ya no dan más.
Hay sectores que no están siendo rentables. Después que no sean más rentables, ¿de dónde se va a ir a buscar más aportes?, ¿cuál será la solución?. La solución no es aumentar los precios y trasladarlos al consumidor. Si se hace eso, va a llegar un momento donde no van a vender más porque van a quedar fuera del mercado. Si hay un problema de déficit, lo que se debe hacer es achicar y tratar de ser lo más eficiente posible, achicar para todos lados, planta física, mercaderías y lamentablemente al personal y así aumentando la cantidad de familias que están sin trabajo.
Hoy vemos con tristeza como cierran día a día pequeñas y medianas empresas uruguayas, porque las extranjeras cierran de un día para otro y dejan a miles de uruguayos desocupados. Escuchamos reiteradamente que el Uruguay tiene en la actualidad bajos índices de desempleo y de pobreza según la interpretación que hace el gobierno de las estadísticas, sin embargo hay una sensación generalizada bastante diferente. Y tristemente decir que por datos aportados por las propias páginas ministeriales el Uruguay tiene en el entorno de un 17% de desocupación, o sea 415.897 uruguayos sin un trabajo formal.
Reitero, datos extraídos y analizados de las páginas oficiales, del Instituto Nacional de Estadísticas y del MIDES, hay 415.897 uruguayos sin trabajo. Considerando que aquellos que están siendo asistidos por su situación de pobreza en realidad son también desocupados no contabilizados en la estadística oficial.



