El día que me quieras «La película que quiero de todo corazón»
Hemos mencionado que esta película es autobiográfica. En la nota anterior analizamos la primera parte del filme, esta semana avanzaremos mostrando el paralelismo de la ficción y la realidad.
La segunda parte de El día que me quieras retoma a Julio y Marga en Europa, años más tarde. Igual que al comienzo de la primera, la película indica el tiempo
de la acción, solo que esta vez los años se suceden en esta secuencia: «1922, 1925, 1928, 1931, 1933, 1935» mientras pasan unos tras otros diversos titulares de periódicos, en el último de los cuales se lee: «JULIO QUIROGA TRIUNFA EN HOLLYWOOD».
La acción de esa segunda parte tiene lugar en 1935. Sí, el mismo año en que Gardel filma esta película. Y su personaje Julio ¿Qué se encuentra haciendo
cuándo la acción de El día que me quieras retoma su vida? Acaba la última toma de una película, después de lo cual su «éxito en Hollywood «se comprueba
con las decenas de periodistas que se agolpan a su lado esperando sus declaraciones. Gardel, es decir, Julio, O Julio, es decir, Gardel, eran «noticia». Pero, aunque el personaje fuera entonces famoso y triunfador, debía continuar ocultando su identidad. Del mismo modo que Gardel lo hacía en la vida real». (La sonrisa de Gardel, Ruffinelli, 2004 pág. 72 y 73)
Ahora veamos que sucedió en la vida artística de Gardel en los años 1922, 1925, 1928, 1931, 1933 y 1935: Año 1922 año de trabajo, no tan intenso como los posteriores. Año 1925: Presentaciones prácticamente durante todo el año.
El 24 de agosto realiza junto a Razzano una presentación para Eduardo de Windsor, Príncipe de Gales.
A partir de octubre Gardel parte hacia Barcelona y Madrid, donde realiza diferentes presentaciones.
26 y 27 de diciembre efectúa las primeras grabaciones en Barcelona. para el sello Odeón de España, que finaliza esta primera tanda el 8 de enero del año siguiente. Separación del dúo Gardel – Razzano, éste último deja de cantar y se transforma en su apoderado. Año 1928: Otro año intenso de actuaciones en varios países. El año lo comienza en España, realiza la segunda serie de grabaciones para el sello Odeón de España. Regresa en junio a Buenos Aires, de inmediato realiza presentaciones en diferentes teatros. 27 de agosto se presenta en el Teatro Solís de Montevideo. 12 de septiembre parte hacia
París, debuta el día 30 en el teatro Femina. 11 de octubre por primera vez Gardel realiza registros fonográficos para el sello Odeón
de París. Año 1931: Comienza el año en Francia, en este caso en el Palais de la Mediterranée en la ciudad de Niza.
Mes de abril, conoce a Charles Chaplin, en una fiesta realizada por Mrs. Sadie Baron Wakefield, quien sería fundamental en la producción de películas de Gardel.
Mayo se filma Luces de Buenos Aires, la primera película del cantor.
Año 1933: Año de mucho trabajo, giras y sobre todo el inicio de volver, la compra del terreno en el balneario de carrasco, y el anuncio sistemático de su origen
y nacionalidad.
Gran cantidad de grabaciones. Actuaciones en Buenos Aires, pero fundamentalmente giras por el interior de la Argentina. El éxito en Montevideo, y la
gira por el interior del Uruguay, que a la postre sería su última actuación en el Río de la Plata. Noviembre 7 parte para conquistar el mercado cinematográfico.
Finalmente, el calendario termina su despliegue en 1935. Año 1935:
Enero: Filma «El día que me quieras».
Febrero: Filma «Tango Bar».
Marzo: Realiza grabaciones de las canciones de sus últimas películas. Promociona la gira por Latinoamérica, promociona el tango «Volver».
Un artista, un hombre de éxito, tiene altibajos a través de los años de actividad. Sin embargo, existen períodos de tiempo de son
trascendentes, neurálgicos, bisagra. Para cada etapa de una vida, existen hitos, momentos precisos, creemos que Gardel a través de Le Pera, eligieron esos
momentos precisos, para desplegar ese calendario de ficción, que coincide plenamente con la actividad y los puntos de inflexión del artista.
Quizá Ruffinelli (2004) quiera agregar algo más: «Visto desde otro sesgo, puede decirse que Carlos Gardel y Julio Arguelles/Quiroga comparten los
mismos valores una vez que el éxito les ha sonreído. Cultivador de la apariencia («simulacro») Gardel presumía de la elegancia, no de la pobreza: de la fama y el
éxito, no del fracaso. Aunque algunos amigos recordaban sus caídas depresivas, ante todos relacionadas a los recuerdos de la infancia. Gardel tendía a superar
sus traumas con una vida disipada y opulenta, vistiendo los mejores trajes, alojándose en los hoteles más elegantes y caros. De algún modo cumplía el rito de la
revancha que sustituía las carencias del pasado con los excesos del presente. Se sabe que en los años treinta Gardel ganaba mucho dinero a la vez que lo gastaba. Mano abierta, mano rota.
Noches de juerga y de champán.
Por eso, cuando Gardel concibe al personaje que ha de interpretar para el cine, no hay muchas opciones diferentes a la de ser él mismo. Tanto Gardel como
su personaje consiguen al fin ser elegantes, caballerescos, con una sonrisa siempre abierta, y, ante todo, con una canción a flor de labios, cantada en toda su extensión, ya sea cuando le declara su amor a Margarita (El día que me quieras), o poco después de verla muerta (Sus ojos se cerraron), o en la borda del barco (Volver), además de sucesivas canciones en escena y durante la filmación en Hollywood. … De igual manera es elocuente el paralelismo entre la vida real y ficción en lo que respecta a los dos personajes masculinos que acompañan al personaje. … Las «escobas» de Gardel (como se denominaba a sus acompañantes guitarristas) nunca pudieron considerarse amigos del cantante. Este incluso los sustituía a su antojo y conveniencia. Del mismo modo que Julio
Arguelles alias Quiroga una vez alcanzada la fama se mueve con un entourage de asistentes, amén de su hija Marga, Gardel hacía lo mismo en la vida real.
Quiroga era Arguelles como Gardel era Escayola. Ninguno podía usar su apellido verdadero. ¿Qué otro padre hubiera podido equivaler en la vida
real, al poderoso señor Arguelles? ¿El pobre diablo que supuestamente embarazó a Berthe en Toulouse? ¿O el primo de Berthe que estudiaba teología? ¿Cuál fue la idea de paternidad que Gardel aceptó para sus personajes ficticios? ¿A quién tenía en su cabeza a la hora de discutir con Le Pera la figura paterna? Lo
supiera Le Pera o no, ese padre era el Jefe Político de Tacuarembó, el rico y poderoso Escayola. No había otro padre posible. Las películas lo están diciendo.
Y es que en actitudes y en historia, más allá de los giros en la trama, personaje y actor acaban siendo la misma persona». (La sonrisa de Gardel, p. 74 y 75).
La semana próxima datos determinantes de la relación entre la realidad y la ficción.





