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Tacuarembó y las políticas de frontera

por avisador
septiembre 14, 2020
in Locales
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EXPOSICIÓN ESCRITA DEL EDIL JUAN MANUEL RODRÍGUEZ, EN LA JUNTA DEPARTAMENTAL

En los últimos tiempos ha tomado relevancia el tema de las Políticas de Frontera.

El Sr. Presidente de la República ha manifestado desde la campaña electoral su compromiso con ese tema. Destaco un pasaje de su discurso en la
presentación del programa de gobierno:

«Cuando se piensa en política de frontera enseguida se piensa en: real, peso argentino y peso uruguayo en relación al dólar, etc. No es sólo eso. Hay
que tener presente el concepto de Mercosur social, la vida binacional. El Artiguense, el Rochense, la persona que viven en Río Branco, en Aceguá, en el
Chuy, la tiene incorporada. Vive binacionalmente, habla binacionalmente, piensa binacionalmente.

Con lo cual las relaciones exteriores en relación a nuestros vecinos en la frontera no se pueden hacer del ‘kilómetro cero’ se tienen que hacer con la
cabeza en la frontera, por más que las decisiones se tomen en la capital».

Queremos recordar también parte de su discurso en ocasión de asumir la Presidencia pro témpore del Mercosur: «El gran paraguas que es el Mercosur nos sirve e involucra, nos agranda, nos hace tener un peso universal mayor, pero lo que no puede hacer es frenarnos.

No podemos quedarnos en la vera del camino en un mundo tan veloz y vertiginoso. Uruguay apuesta al Mercosur real, no al del papel, al bloque que realmente interactúe y que los uruguayos vean que en la región y dentro de nuestros países el comercio se incremente»

De más está decir que suscribimos totalmente las palabras del Sr. Presidente de la República. Como habitantes de las zonas de frontera, en especial en la frontera seca con Brasil, podemos ver que es pública y notoria la actividad de comercio exterior informal. Variando desde comercio al menudeo para la reventa, (bagayeros, quileros), hasta familias de clase media y alta, concurriendo en su vehículo a proveerse de bienes de la canasta básica del otro lado de la línea
divisoria.

Es una situación histórica. Siempre ha sucedido así bajo gobierno de los distintos partidos. Siguiendo hacia atrás en la historia, el contrabando ha
estado presente desde las épocas del Virreinato. La tipificación como delito del contrabando viene del antiguo código español. Y los problemas eran los
mismos que hoy.

En los 175 años transcurridos desde la aparición de «La riqueza de las naciones», los argumentos aducidos en favor del libre mercado han sido expuestos miles de veces, pero nunca quizá con más fuerza de convicción ni mayor sencillez que en aquel libro. En general, Smith fundaba su defensa
del librecambio en este postulado básico: «En todos los países, el interés de la inmensa mayoría de la población es y debe ser siempre comprar lo que
necesita a quien vende más barato.» «El supuesto es tan evidente — continuaba Smith— que esforzarnos en demostrarlo podría parecer ridículo;
nunca habría sido puesto en duda si las interesadas falacias de mercaderes y fabricantes no hubieran perturbado el sentido común de la humanidad.»
El contrabando cumple también una función social, ya que mucha gente, especialmente los de bajos recursos, logran tener una dieta adecuada basada en
productos de contrabando. Si no existiera esa disponibilidad de alimentos baratos, los sectores sociales más bajos no llegarían a fin de mes dado los
bajos salarios de la región. Vemos entonces, que hay una tolerancia de hecho por parte del Estado a tal actividad, más allá que esporádicamente se verifican operativos represivos.

Percibimos también que la población rechaza mayoritariamente tales operativos represivos cuando suceden. En redes sociales se ve un apoyo a los
bagayeros y un rechazo a la actividad de los funcionarios policiales y de aduana.

De no encarar integralmente el problema, la situación seguirá igual que como dijimos antes, al ser de hecho, es el peor escenario posible.

En principio, parecería que la tolerancia de hecho es algo bueno, un gesto de clemencia. Pero tiene consecuencias nefastas en el mediano y largo plazo.
Al tener una tolerancia de hecho y no de derecho, toda fuerza punitiva del estado recae en el funcionario policial o de aduanas.

Si bien un bagayero al ser detenido, tiene que ser trasladado ante un juez, con todas las garantías, es solo una formalidad. En el momento en que un policía detiene al bagayero, ahí mismo se genera la prueba del delito. Queda fotografiada la mercadería y se labra un acta. Entonces, cuando es conducido al juzgado, más que un juicio, es un trámite que concluye en un castigo. Por lo tanto, como hay una tolerancia, se genera un caldo de cultivo óptimo
para la corrupción. La tolerancia de hecho es real, es pública y notoria. Entonces ante la situación de encontrar a algún bagayero, la sola voluntad del
funcionario hará que esa persona sea castigada o no. Surgen entonces todos los incentivos lógicos para el cohecho.

Días atrás tomamos conocimiento de la presentación de un proyecto de ley sobre «Comercio Fronterizo» en la Cámara de Senadores (COMISIÓN DE HACIENDA, Distribuido: 186/2020 Carpeta 234/ 2020), presentado por los Senadores Guillermo Domenech, Raúl Lozano y Guido Manini Ríos.
También vemos con buenos ojos que se tome cartas en el asunto, y que no quede solo en discursos. No obstante hay un punto que queremos destacar, en el artículo 3 dice: «Definiciones. A los efectos de esta Ley se entiende por: a) Zonas de frontera: zona hasta 20 km de distancia desde los pasos
de frontera (Art 2, dto 398/007).

Como Edil del Departamento de Tacuarembó, me veo en la obligación de reclamar que Tacuarembó sea incluido en los ámbitos formales de discusión
de las políticas de frontera en general, y en la discusión de ese proyecto en particular.

Si bien formalmente podemos considerar como frontera la zona cercana a 20 kmts, nuestro Departamento también es zona de influencia fronteriza
tanto cultural como económica. Los problemas que presenta el comercio formal e informal son los mismos que en las zonas limítrofes propiamente dichas.
Volvemos a reiterar nuestro beneplácito por la iniciativa. Rescatamos también conceptos expresados por Senador Ec. Sergio Botana días atrás en Carmelo Portal (14/7/ 2020), «estos problemas no se arreglan con más aduana, con más represión, esto se arregla con medidas inteligentes».

Los hechos nos demuestran que más represión no trae resultados.

Hemos llegado a desplegar fuerza bélica en la frontera, gastando 5800 dólares diarios, y sin embargo el comercio informal sigue funcionando igual que
siempre. Es momento de replantearnos el tema.

Para eso creemos necesaria la participación de todos los involucrados, con Tacuarembó incluido.

Las soluciones pasan por apostar al libre comercio, a la integración, a la libertad. Con el libre comercio ganamos todos, gana el que compra, gana el que
vende, apostemos a la libertad y no a la represión. Busquemos la forma de habilitar algún trámite sencillo que permita a los hoy «bagayeros» regularizar su
situación, pasando a ser considerados como lo que son, pequeños comerciantes informales, importadores al menudeo que realizan esa actividad a la escala de las economías de nuestros pueblos del interior.

Aprovechamos para solicitar al Poder Ejecutivo que también cree un ámbito institucional de coordinación y cooperación entre el gobierno nacional y los gobiernos locales (paradiplomacia), a los efectos de construir líneas de trabajo complementarias. Esta forma de trabajo se aplicará de manera muy especial en el
ámbito fronterizo, para tratar situaciones que requieren un tratamiento diferencial. Que busque fortalecer la articulación entre Intendentes, Prefectos y
Gobernadores de Frontera como actores primarios de esa realidad. Tal cual cita el programa de gobierno del entonces candidato y la postre Presidente.

Sin más, lo saluda atentamente: Sr. Juan Manuel Rodríguez Edil Departamental Tacuarembó

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Queremos recordar también parte de su discurso en ocasión de asumir la Presidencia pro témpore del Mercosur: «El gran paraguas que es el Mercosur nos sirve e involucra, nos agranda, nos hace tener un peso universal mayor, pero lo que no puede hacer es frenarnos. No podemos quedarnos en la vera del camino en un mundo tan veloz y vertiginoso. Uruguay apuesta al Mercosur real, no al del papel, al bloque que realmente interactúe y que los uruguayos vean que en la región y dentro de nuestros países el comercio se incremente» De más está decir que suscribimos totalmente las palabras del Sr. Presidente de la República. Como habitantes de las zonas de frontera, en especial en la frontera seca con Brasil, podemos ver que es pública y notoria la actividad de comercio exterior informal. Variando desde comercio al menudeo para la reventa, (bagayeros, quileros), hasta familias de clase media y alta, concurriendo en su vehículo a proveerse de bienes de la canasta básica del otro lado de la línea divisoria. Es una situación histórica. Siempre ha sucedido así bajo gobierno de los distintos partidos. Siguiendo hacia atrás en la historia, el contrabando ha estado presente desde las épocas del Virreinato. La tipificación como delito del contrabando viene del antiguo código español. Y los problemas eran los mismos que hoy. En los 175 años transcurridos desde la aparición de «La riqueza de las naciones», los argumentos aducidos en favor del libre mercado han sido expuestos miles de veces, pero nunca quizá con más fuerza de convicción ni mayor sencillez que en aquel libro. En general, Smith fundaba su defensa del librecambio en este postulado básico: «En todos los países, el interés de la inmensa mayoría de la población es y debe ser siempre comprar lo que necesita a quien vende más barato.» «El supuesto es tan evidente — continuaba Smith— que esforzarnos en demostrarlo podría parecer ridículo; nunca habría sido puesto en duda si las interesadas falacias de mercaderes y fabricantes no hubieran perturbado el sentido común de la humanidad.» El contrabando cumple también una función social, ya que mucha gente, especialmente los de bajos recursos, logran tener una dieta adecuada basada en productos de contrabando. Si no existiera esa disponibilidad de alimentos baratos, los sectores sociales más bajos no llegarían a fin de mes dado los bajos salarios de la región. Vemos entonces, que hay una tolerancia de hecho por parte del Estado a tal actividad, más allá que esporádicamente se verifican operativos represivos. Percibimos también que la población rechaza mayoritariamente tales operativos represivos cuando suceden. En redes sociales se ve un apoyo a los bagayeros y un rechazo a la actividad de los funcionarios policiales y de aduana. De no encarar integralmente el problema, la situación seguirá igual que como dijimos antes, al ser de hecho, es el peor escenario posible. En principio, parecería que la tolerancia de hecho es algo bueno, un gesto de clemencia. Pero tiene consecuencias nefastas en el mediano y largo plazo. Al tener una tolerancia de hecho y no de derecho, toda fuerza punitiva del estado recae en el funcionario policial o de aduanas. Si bien un bagayero al ser detenido, tiene que ser trasladado ante un juez, con todas las garantías, es solo una formalidad. En el momento en que un policía detiene al bagayero, ahí mismo se genera la prueba del delito. Queda fotografiada la mercadería y se labra un acta. Entonces, cuando es conducido al juzgado, más que un juicio, es un trámite que concluye en un castigo. Por lo tanto, como hay una tolerancia, se genera un caldo de cultivo óptimo para la corrupción. La tolerancia de hecho es real, es pública y notoria. Entonces ante la situación de encontrar a algún bagayero, la sola voluntad del funcionario hará que esa persona sea castigada o no. Surgen entonces todos los incentivos lógicos para el cohecho. Días atrás tomamos conocimiento de la presentación de un proyecto de ley sobre «Comercio Fronterizo» en la Cámara de Senadores (COMISIÓN DE HACIENDA, Distribuido: 186/2020 Carpeta 234/ 2020), presentado por los Senadores Guillermo Domenech, Raúl Lozano y Guido Manini Ríos. También vemos con buenos ojos que se tome cartas en el asunto, y que no quede solo en discursos. No obstante hay un punto que queremos destacar, en el artículo 3 dice: «Definiciones. A los efectos de esta Ley se entiende por: a) Zonas de frontera: zona hasta 20 km de distancia desde los pasos de frontera (Art 2, dto 398/007). Como Edil del Departamento de Tacuarembó, me veo en la obligación de reclamar que Tacuarembó sea incluido en los ámbitos formales de discusión de las políticas de frontera en general, y en la discusión de ese proyecto en particular. Si bien formalmente podemos considerar como frontera la zona cercana a 20 kmts, nuestro Departamento también es zona de influencia fronteriza tanto cultural como económica. Los problemas que presenta el comercio formal e informal son los mismos que en las zonas limítrofes propiamente dichas. Volvemos a reiterar nuestro beneplácito por la iniciativa. Rescatamos también conceptos expresados por Senador Ec. Sergio Botana días atrás en Carmelo Portal (14/7/ 2020), «estos problemas no se arreglan con más aduana, con más represión, esto se arregla con medidas inteligentes». Los hechos nos demuestran que más represión no trae resultados. Hemos llegado a desplegar fuerza bélica en la frontera, gastando 5800 dólares diarios, y sin embargo el comercio informal sigue funcionando igual que siempre. Es momento de replantearnos el tema. Para eso creemos necesaria la participación de todos los involucrados, con Tacuarembó incluido. Las soluciones pasan por apostar al libre comercio, a la integración, a la libertad. Con el libre comercio ganamos todos, gana el que compra, gana el que vende, apostemos a la libertad y no a la represión. Busquemos la forma de habilitar algún trámite sencillo que permita a los hoy «bagayeros» regularizar su situación, pasando a ser considerados como lo que son, pequeños comerciantes informales, importadores al menudeo que realizan esa actividad a la escala de las economías de nuestros pueblos del interior. Aprovechamos para solicitar al Poder Ejecutivo que también cree un ámbito institucional de coordinación y cooperación entre el gobierno nacional y los gobiernos locales (paradiplomacia), a los efectos de construir líneas de trabajo complementarias. Esta forma de trabajo se aplicará de manera muy especial en el ámbito fronterizo, para tratar situaciones que requieren un tratamiento diferencial. Que busque fortalecer la articulación entre Intendentes, Prefectos y Gobernadores de Frontera como actores primarios de esa realidad. Tal cual cita el programa de gobierno del entonces candidato y la postre Presidente. Sin más, lo saluda atentamente: Sr. Juan Manuel Rodríguez Edil Departamental Tacuarembó
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