“Este es un programa hecho para no quedar en el papel”
Fue formulado por 300 profesionales en 49 grupos temáticos. Llevó 11 meses, 35.000 horas de trabajo e incluyó sesiones con experta en dinámica de grupos.
“Este es un programa hecho para no quedar en el papel (…) pero con vocación por lo concreto, por la factibilidad, por la posibilidad de que llegue a los hechos”, afirmó Ernesto Talvi, el precandidato a la Presidencia por el sector Ciudadanos del Partido Colorado en la Casa de su partido el lunes 24 de junio al presentar su Programa de Gobierno llamado Un Pequeño País Modelo. Este documento fue formulado por 300 profesionales (organizados en 49 grupos temáticos) durante 11 meses, implicó 35.000 horas de trabajo, fue coordinado por dos jóvenes economistas Lucía Donnangelo y Rafael Xavier, apoyados por otro joven economista, Michel Daguenet, e incluyó “sesiones maratónicas” de trabajo dirigidas por la experta en dinámica de grupos, Ana Rubio.
Este evento fue la culminación de un ciclo de paneles temáticos en los que Talvi junto a sus referentes técnicos, comentaristas y periodistas invitados presentó las propuestas de su programa en diferentes áreas.
Rodeado de palabras en referencia a sus propuestas, Talvi contó que para hacer el programa de gobierno fue a “buscar a los mejores, sin pedir carné de militancia”. “En esa hazaña encontramos a 300 profesionales, cuyas disciplinas cubren todos los aspectos de la vida económica y social” que formularon “acciones concretas”. Ellos representan “una renovación total y completa de los cuadros profesionales y técnicos”. Según explicó Talvi, el documento “nace con la vocación de perdurar, de proponer, de generar debate en la sociedad” pero también “de entender las prioridades para guiar la acción y concretarlas”. En este sentido, el precandidato organizó su discursó en torno a la necesidad de entender los problemas y las propuestas que generaron para resolverlos.
Ante la “la tortura al campo con regulaciones y altos costos” que hace que el país entero no ande, Talvi afirmó: “Vamos a soltarle la rienda al campo para que sea el gran motor de la economía y volver a crear fuentes de trabajo”. Así, planteó que va a “reactivar dos excepcionales cadenas productivas en rendimiento y calidad, la cadena lechera y la cadena arrocera, dándoles ventajas o regímenes favorables como los que obtuvo la forestación”. Todo esto, “cuidando el medio ambiente, no solo porque está en juego la calidad de vida y la protección de la biodiversidad, sino porque allí se juegan los intereses de la producción agropecuaria y agroexportadora y los del turismo”.
Tras entender que hay que “terminar con la diplomacia de cóctel”, Talvi señaló que la va a reorientar como Nueva Zelanda y Chile hacia una diplomacia comercial. “Una gran fuerza de ventas con oficinas comerciales en todos los mercados estratégicos para abrirle camino a los productos uruguayos”. Además, apostará por “un Mercosur zona de libre comercio, ágil, dinámica, moderna” que permita mantener las preferencias con Argentina y Brasil pero a la vez negociar tratados e ingreso preferencial de productos a otros mercados, lo que implica “recuperar la soberanía comercial”.
El precandidato también dijo que “hay que eliminar los efectos perversos del déficit fiscal sobre la presión impositiva, las tarifas del gasoil y la electricidad, el tipo de cambio y el endeudamiento”. Para lograrlo, adoptará “una ley de responsabilidad fiscal a la chilena” que “permita ahorrar en tiempos de vacas gordas” y limitar lo que el Poder Ejecutivo puede gastar cada año.
Por su parte, sostuvo que “a la actividad privada hay que estimularla, aplaudirla” y que se necesita “liberar a la producción de sus ataduras, promover un Estado inteligente que sea socio y no un obstáculo para la producción nacional y la generación de empleos legítimos”.
Para reducir el gasto público no repondrá vacantes en los próximos cinco años al cabo de los cuales ahorrará “1.100 millones de dólares por año para bajar el déficit fiscal sin afectar derechos adquiridos ni la calidad de los servicios públicos”. Asimismo, incorporará la “evaluación del gasto público” que incluye la “medición del costo y del impacto de los programas de gobierno”.
“Vamos a ponerle el cascabel al gato a los monopolios públicos. Unidades reguladoras, que le van a fijar los precios a las empresas del Estado, precios a los cuales nuestra producción pueda competir en el mundo y generar empleos legítimos. Directorios y altas gerencias integrados por personas competentes, capacitadas, experientes en el manejo de organizaciones complejas que ingresarán por concurso de méritos y que serán evaluadas en su gestión”. Con esto, se propone ahorrar a lo largo de 5 años, 1.200 millones de dólares por año en sobrecostos de producción de las Empresas del Estado, lo que le permitirá bajar 30% el gasoil, 20% la electricidad y sobrarán 800 millones de dólares para bajar el déficit fiscal.
Respecto a la negociación colectiva, va a “mantenerla” y “transformarla para dejar atrás la lógica de la confrontación, del conflicto y de la lucha de clases para promover una lógica de cooperación entre empresarios y trabajadores”. Derogará el decreto que interpreta la ocupación como una extensión natural del derecho de huelga.
En materia de seguridad, propone “una policía de primer mundo”: bien entrenada (con formación terciaria), bien equipada, bien remunerada, que pueda cumplir su tarea con dignidad y por ende con efectividad. Propone cárceles que reeduquen y reintegren a las personas que cometieron delitos, luego de liberados, a la vida en sociedad.
En cuanto a las políticas sociales, Talvi dijo que “bajo ningún concepto la solidaridad social debe ejercerse en formatos mentirosos que perpetúan la dependencia en lugar de promover la igualdad real de oportunidades”. Y propuso: “Vamos por una transformación educativa integral, una Reforma Vareliana del siglo XXI para que la educación pública vuelva a ser el gran igualador de oportunidades, constructor de convivencia, de comunidad y de ciudadanía. Primero y antes que nada vamos a crear una red de 136 liceos públicos modelo en los cinturones de pobreza urbanos de todas las ciudades, para devolverles el futuro a los 80.000 chiquilines que hoy condenamos a una vida sin futuro por el barrio en el que nacen. Sabemos en qué barrio de cada ciudad tienen que estar, sabemos cuánto cuestan, sabemos que se pagan solos en 12 años. Es la inversión más extraordinaria y rentable que puede hacer el país”, sostuvo.
Ernesto Talvi afirmó que ahora las propuestas tienen que “salir del papel” y terminó su discurso haciendo referencia a José Batlle y Ordóñez: “Como en aquel tiempo en que José Batlle y Ordóñez escribió desde París hace 111 años: ‘Yo pienso aquí en lo que podríamos hacer para construir un pequeño país modelo’. Y lo construyó. Nosotros lo pensamos aquí y ahora durante 11 meses. 35 mil horas hombre de trabajo altamente calificado”. Instó a dejar atrás el paisito y construir “la Patria del mañana”.




