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Fortaleciendo capacidades para un manejo sostenible del campo natural en Uruguay

por avisador
julio 10, 2020
in Nacionales, Política
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El 29 de junio el Mvotma, MGAP, la FAO y las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) presentaron los resultados de un proyecto conjunto que permitirá desarrollar un protocolo para evaluar la degradación del campo natural en Uruguay y el mundo y tomar decisiones que promuevan su manejo sostenible.

En la conferencia virtual, las instituciones presentaron una primera medición sobre su estado a nivel nacional, con foco en las dos zonas donde se desarrolló el proyecto (Sureste y Norte del país).

El Oficial a Cargo de la FAO en Uruguay, Vicente Plata expresó que «abordar la degradación de la tierra sigue siendo un desafío en los pastizales, donde
nos enfrentamos a la definición lo que es degradación y lo que no».

El Director Nacional de Medio Ambiente, Eduardo Andrés, realizó un agradecimiento a los productores agropecuarios, dado «que este proyecto no sería posible sin la participación de ellos».

Andrés destacó que para el Mvotma, el caso específico del campo natural y los servicios ecosistémicos que brinda: la protección del medio acuático y la
biodiversidad, que convocan a la preservación son muy importantes. Y Anunció que «en el próximo Ministerio de Ambiente el interés es aumentar la participación conjunta con otros ministerios y organizaciones, con todos los técnicos involucrados, ya que ésta es una de las acciones que más beneficiaría al ámbito agropecuario y a la conservación ambiental».

El presidente de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), Pablo Perdomo destacó que los productores son los principales interesados en que los recursos
naturales se usen sustentablemente, porque viven con sus familias en el campo.

Fernando Coronel, consultor coordinador del equipo del proyecto explicó que los resultados del estudio en las 2 zonas piloto revelaron la alta resiliencia del
campo natural. Y agregó «dentro de nuestras propuestas está desarrollar un plan de transferencia específico y la valorización la producción sobre este recurso».
Una de las actividades del proyecto consistió en describir y analizar el Estado del Campo Natural a escala país y las causas directas y subyacentes que lo explican y que resultan de las actividades humanas y que impactan en la vida de las personas; avanzando en la identificación de respuestas (políticas)
desde el gobierno, la sociedad civil, la academia y el sector privado hacia una mejora en la calidad de vida, el desarrollo social y económico, y para revertir o mitigar las situaciones no deseadas.

Esa descripción y análisis de información, de diversos orígenes y alcances, hecha con base en una visión colectiva se ha sistematizado en una publicación.

La ventana temporal del análisis es desde el año 2000 a 2020. Se espera contribuir con ella al conocimiento de la ciudadanía sobre el campo natural y a partir de ello fortalecer las capacidades de la sociedad para su manejo sostenible.

A partir del año 2000, a consecuencia del crecimiento global de la demanda de alimentos, materias primas y biocombustibles, se aceleraron las transformaciones históricas de los campos en la región. En ese contexto, la economía uruguaya creció a una tasa promedio anual de 4,4%
entre 2006 y 2016, siendo así uno de los países de mayor crecimiento en la región. El sector agropecuario impulsa el proceso, modifica su estructura y expande la frontera agrícola a expensas del campo natural, transformándose el 13,79% de la cobertura del campo natural (DINOT, 2015).

Esos cambios en el uso del suelo tuvieron como efectos negativos la fragmentación del paisaje, pérdida de biodiversidad, invasión de exóticas, erosión de
suelos, afectación en la calidad del agua, cambios en los estilos de vida rurales.

Los efectos positivos incluyen una mejora en el desarrollo humano, reducción de la desigualdad, mejora en el ingreso y en el acceso a los servicios básicos
(como agua potable, saneamiento y electricidad), con la consecuente reducción en la brecha entre las condiciones de vida en las zonas rurales dispersas y las
urbanas.

La mayoría de los trabajos revisados señala que, a pesar de estas transformaciones, los campos naturales del Uruguay logran mantener aún parte de sus características originales, en especial una rica biodiversidad y producción forrajera, además de su capacidad de brindar servicios ecosistémicos y de retener carbono en sus suelos. El Uruguay, un país con un 93% del territorio con suelo productivo apto para la explotación agropecuaria, espera duplicar la producción
actual de alimentos en los próximos años y, en este contexto, es esperable que las presiones sobre el campo natural se incrementen.

RETOS

A pesar de los avances importantes en el conocimiento, protección, gestión del campo natural, los trabajos revisados y las instancias de consulta realizadas
surge que estos son aún insuficientes para garantizar el uso sostenible de uno de los principales activos del país. Los retos mayores identificados para el
campo natural consisten en: (i) profundizar y difundir el conocimiento sobre este agroecosistema tan diverso y complejo, que aún presenta aspectos desconocidos relevantes para asegurar su uso sostenible; (ii) atender los problemas de transformación y degradación del campo natural, que afectan
la biodiversidad, pero también la calidad de agua, la erosión del suelo y el almacenaje de carbono orgánico, la producción primaria y secundaria, la vida de la
gente y la economía de miles de productores y del país; (iii) contar con nuevos marcos normativos para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad
que incorporen explícitamente el enfoque de servicios de los ecosistemas y la importancia de la biodiversidad para el bienestar humano; (iv) la necesidad de
mejorar la articulación, el diálogo y compromiso entre el gobierno, la academia, la sociedad civil y el sector privado y sus organizaciones, para consolidar
políticas de Estado que valoren y sostengan esfuerzos hacia el manejo sostenible del campo natural.

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Andrés destacó que para el Mvotma, el caso específico del campo natural y los servicios ecosistémicos que brinda: la protección del medio acuático y la biodiversidad, que convocan a la preservación son muy importantes. Y Anunció que «en el próximo Ministerio de Ambiente el interés es aumentar la participación conjunta con otros ministerios y organizaciones, con todos los técnicos involucrados, ya que ésta es una de las acciones que más beneficiaría al ámbito agropecuario y a la conservación ambiental». El presidente de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), Pablo Perdomo destacó que los productores son los principales interesados en que los recursos naturales se usen sustentablemente, porque viven con sus familias en el campo. Fernando Coronel, consultor coordinador del equipo del proyecto explicó que los resultados del estudio en las 2 zonas piloto revelaron la alta resiliencia del campo natural. Y agregó «dentro de nuestras propuestas está desarrollar un plan de transferencia específico y la valorización la producción sobre este recurso». Una de las actividades del proyecto consistió en describir y analizar el Estado del Campo Natural a escala país y las causas directas y subyacentes que lo explican y que resultan de las actividades humanas y que impactan en la vida de las personas; avanzando en la identificación de respuestas (políticas) desde el gobierno, la sociedad civil, la academia y el sector privado hacia una mejora en la calidad de vida, el desarrollo social y económico, y para revertir o mitigar las situaciones no deseadas. Esa descripción y análisis de información, de diversos orígenes y alcances, hecha con base en una visión colectiva se ha sistematizado en una publicación. La ventana temporal del análisis es desde el año 2000 a 2020. Se espera contribuir con ella al conocimiento de la ciudadanía sobre el campo natural y a partir de ello fortalecer las capacidades de la sociedad para su manejo sostenible. A partir del año 2000, a consecuencia del crecimiento global de la demanda de alimentos, materias primas y biocombustibles, se aceleraron las transformaciones históricas de los campos en la región. En ese contexto, la economía uruguaya creció a una tasa promedio anual de 4,4% entre 2006 y 2016, siendo así uno de los países de mayor crecimiento en la región. El sector agropecuario impulsa el proceso, modifica su estructura y expande la frontera agrícola a expensas del campo natural, transformándose el 13,79% de la cobertura del campo natural (DINOT, 2015). Esos cambios en el uso del suelo tuvieron como efectos negativos la fragmentación del paisaje, pérdida de biodiversidad, invasión de exóticas, erosión de suelos, afectación en la calidad del agua, cambios en los estilos de vida rurales. Los efectos positivos incluyen una mejora en el desarrollo humano, reducción de la desigualdad, mejora en el ingreso y en el acceso a los servicios básicos (como agua potable, saneamiento y electricidad), con la consecuente reducción en la brecha entre las condiciones de vida en las zonas rurales dispersas y las urbanas. La mayoría de los trabajos revisados señala que, a pesar de estas transformaciones, los campos naturales del Uruguay logran mantener aún parte de sus características originales, en especial una rica biodiversidad y producción forrajera, además de su capacidad de brindar servicios ecosistémicos y de retener carbono en sus suelos. El Uruguay, un país con un 93% del territorio con suelo productivo apto para la explotación agropecuaria, espera duplicar la producción actual de alimentos en los próximos años y, en este contexto, es esperable que las presiones sobre el campo natural se incrementen. RETOS A pesar de los avances importantes en el conocimiento, protección, gestión del campo natural, los trabajos revisados y las instancias de consulta realizadas surge que estos son aún insuficientes para garantizar el uso sostenible de uno de los principales activos del país. Los retos mayores identificados para el campo natural consisten en: (i) profundizar y difundir el conocimiento sobre este agroecosistema tan diverso y complejo, que aún presenta aspectos desconocidos relevantes para asegurar su uso sostenible; (ii) atender los problemas de transformación y degradación del campo natural, que afectan la biodiversidad, pero también la calidad de agua, la erosión del suelo y el almacenaje de carbono orgánico, la producción primaria y secundaria, la vida de la gente y la economía de miles de productores y del país; (iii) contar con nuevos marcos normativos para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad que incorporen explícitamente el enfoque de servicios de los ecosistemas y la importancia de la biodiversidad para el bienestar humano; (iv) la necesidad de mejorar la articulación, el diálogo y compromiso entre el gobierno, la academia, la sociedad civil y el sector privado y sus organizaciones, para consolidar políticas de Estado que valoren y sostengan esfuerzos hacia el manejo sostenible del campo natural.
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