Cuando cortas la cutícula o te saltas la correcta limpieza de las herramientas, disminuyes el tiempo de duración de la manicura. ¿Qué más deberías evitar?
1. No limpiar las herramientas. Los cortaúñas, las limas y demás herramientas son propensas a incubar gérmenes y bacterias transferibles a las uñas. Se limpian con agua y un chorrito de jabón, luego se frotaqn con un cepillo de cerdas suaves, se secan, y se guardan un en recipiente cerrado. A la hora de utilizarlos, limpiar con un algodón con desinfectante o alcohol.
2. Cortar demasiado las cutículas. Es un error común. Es una acción que deja sin protección a la base de la uña. En consecuencia, se eleva el riesgo de infección. ¿Qué puedes hacer? Usa un palito de naranjo para empujar la cutícula hacia atrás; de esta manera, podrás lograr el efecto deseado sin poner en riesgo la zona ungueal.
3. No aplicar una base antes de iniciar. Una capa de base es muy útil para proteger tus uñas naturales. De hecho, es una acción que también prolonga el tiempo útil de tu manicura, ya que la pintura durará hasta una semana más en buen estado.
4. Aplicar capas gruesas de esmalte. La aplicación excesiva de producto disminuye la durabilidad de la manicura. Lo más prudente es pasar máximo 3 capas finas, en lugar de 2 o 3 muy gruesas.
5. Usar hisopos en lugar del pincel. Los hisopos desprenden pelusas de algodón, la manicura se acaba dañando la mayor parte de las veces. En definitiva, siempre es mejor utilizar el pincel.
6. Limar las uñas de un extremo a otro. Limar en exceso las uñas conlleva a la aparición de microgrietas que hacen que el esmalte luzca débil y desprolijo. Para evitarlo, lima con movimientos circulares y en una sola dirección.
7. No aplicar brillo por debajo de las uñas. Aplicar esmalte por debajo de las uñas y alrededor de las mismas evita que la pintura termine descamándose. Sellar esas zonas te ayudará a «impermeabilizar» tu manicura para conservarla por más tiempo.
8. Secar las uñas en agua fría. Para secarse, la pintura necesita oxígeno y no agua. Lo idóneo es que dejes secar al aire libre tu manicura o te ayudes con un ventilador.
9. No retirar los residuos de otros esmaltes. Es imposible lucir una manicura perfecta sin antes retirar los residuos de los productos aplicados anteriormente. Cuando quedan restos de otros esmaltes, la pintura nueva queda grumosa, irregular o con burbujas.
10. Morderse las uñas. Se trata de una acción que daña la estética de las uñas y que arruina cualquier manicura. Puede ser difícil de controlar, por lo que a veces es necesario buscar ayuda psicológica.
11. Usar esmaltes con químicos muy fuertes. Algunos esmaltes o aerosoles especiales para sellar contienen en su fórmula acetona y disolventes que, en detrimento de lo que se busca, harán que el esmalte se resquebraje y se pelé más rápido. En su lugar, aplica aceite para cutículas.





