En el año 1917, se lleva a cabo el rodaje de la película «Flor de durazno». Una parte se realiza en la localidad de Dolores de Punilla, entre San Esteban y Capilla del Monte y también en las Sierras de Córdoba. Otra parte es filmada en la misma ciudad de Buenos Aires. La empresa cinematográfica argentina «Patria Film» fue la que llevó a cabo este film, bajo la dirección de Francisco de Filipis Novoa (1889-1930) y fue producida por Federico Valle (1880-1960).
La fotografía del film, estuvo a cargo de Francisco Mayrhoffer y en el reparto intervinieron las siguientes figuras:
Fabián Carlos Gardel
Rina Ilde Pirovano
Germán Castillo Diego Figueroa
Filemón Cochero Celestino Petray
Miguel Benavides Arg. Gómez
Antonio Pascual Costa
Candela Rosa Bozán
Participaron también, además de los mencionados artistas, Silvia Parodi y Francisco Amerises. Durante el tiempo que duró el rodaje de «Flor de Durazno», el Dúo Gardel-Razzano (y su guitarrista José Ricardo) realizaron un paréntesis en sus presentaciones teatrales. Recién sobre los últimos días de julio reaparecen ante el público con sus habituales actividades.
El 25 de septiembre de 1917 se ofrece al periodismo la película «Flor de durazno» que es estrenada en función benéfica tres días después, el 28 de septiembre, en la sala del Cine-Teatro Coliseo. Al día siguiente, 29 de septiembre, la película se estrena en forma comercial en el Cine Select de la calle Suipacha 482. El mismo día en que es exhibida al periodismo, 25 de septiembre, el diario «Última Hora» publica este comentario: »La cinematografía ha llegado a ser un arte, no sólo competidor, y si se sabe aprovechar auxiliar del teatro, sino que, llegando a la poesía épica, sobre todo a la novela, toma su base más considerable y fuerte en la más bella literatura. Ni el cine perjudica el teatro ni perjudica al libro, como han creído algunos espíritus equivocados. Antes, al contrario, sirviendo para ellos de amenísima vulgarización, ha dado a conocer al público que no las ha leído, varias obras maestras, despertando el deseo de conocerlas mejor en su fuente natural y deleitarse con su lectura.
Hasta los poemas clásicos han pasado por el blanco lienzo de las proyecciones. Y las grandes creaciones de la literatura dramática y novelesca han interesado a las muchedumbres de la escena cinematográfica. Era menester entonces que nuestra alta y mejor literatura, rica también en belleza (la literaria y la material), de tipos y paisajes, ocupara lugar preferente en la cinematografía, concediendo gran atención a un arte y a una industria que entre nosotros debía y podía alcanzar gran florecimiento. Y así empezó en nuestra patria una labor difícil y arriesgada.
La República Argentina, que tiene elementos de riqueza propia para no depender, como depende, de la industria y de la producción extranjera, en lo que a muchos órdenes se refiere, posee también cuanto hace falta para desarrollar en su suelo la industria cinematográfica, que representaría un buen caudal de dinero y de trabajo, a la vez que la mejor y la más eficaz exaltación y propaganda de nuestra tierra, de nuestros tipos, nuestros monumentos y nuestros paisajes.
He aquí, por lo tanto, el éxito de la novela del Dr. G. Martínez Zuviría, «Flor de Durazno», conocido escritor, (que) al adaptar para su visión en película la hermosa novela suya del mismo título, ha realizado una labor meritoria señalando una orientación a la producción argentina en ese género industrial. Y, sobre todo, ha dado al público una nueva y briosa obra de arte para su deleite y emoción.
Es difícil asegurar quien es la verdadera figura de «Flor de Durazno». Se trata de un intenso y verdadero poema de costumbres y cosas nuestras, donde es difícil concretar en tal o cual personaje el eje de la acción. Y todo esto, hecho con una realidad verdaderamente estupenda, entre cuadros de vida palpitantes de verismo, como no hemos visto en ninguna otra cinta nacional y en muchas extranjeras de grandes empresas.
Su asunto, historia de un corazón juvenil, puro e inocente, sin experiencia alguna en la vida, que engañado por su propia bondad no ve el mal en las almas que le mienten amor y que por él desprecia la vida, desechando la paz de su hogar, el beso que no mancha, el amparo que no ultraja, ha sido dirigido en la escena por un novel en el arte mudo: el señor F. Defilippis Novoa, siendo de un interés y de una originalidad tal que la acción se sigue en la pantalla con emoción creciente, y hay momento en que el público olvidando la fábula de la pantalla, concede a sus escenas el mismo valor que a la realidad.
De su trabajo no podemos tachar una sola falta. Al contrario, diremos que ha obtenido un legítimo y meritorio triunfo de dirección artística, puesto que a él se le debe en mayor parte el éxito de la obra, que hemos de confesarlo, temblábamos al sólo anuncio de su prueba, ante el temor de encontrarnos frente a una película sin consistencia artística y falsamente orientada en la realidad del ambiente nacional, tan mal comprendido por nuestros principiantes en el arte de que nos ocupa. Sin embargo, y para bien de todos, sufrimos una verdadera decepción.
«Flor de Durazno» es sin disputa un éxito de nuestra cinematografía, y ¿Por qué no decirlo?, superior a algunas que nos remiten a diario los productores extranjeros. Fotográficamente es también superior.
El operador, Mairoffer (sic), de la Patria Film, ha obtenido un nuevo éxito, quizás el más justo de todos, desde que tropezando con miles de inconvenientes (que no existen en las grandes casas editoras) ha hecho una labor que nosotros aplaudimos.
De los intérpretes ¿por qué ocultarlos?, se destacan todos por igual. Ilde Pirovano, la protagonista, principiante en el arte del silencio, ha hecho una verdadera creación de su difícil papel. Ha sido la revelación del público asistente a la prueba de esta mañana. Figueroa, Carlos Gardel (también principiante) y Argentino Gómez, se han destacado del núcleo de los intérpretes nacionales.
En sus diferentes papeles han conseguido sobresalir, dando mayor realce a la obra. Lo mismo podemos decir con respecto a la señora Rosa Bozán, Aurelia Musto, María Cambe, Celestino Petray, Pascual Costa y los niños Raúl J. Ungaro y Eduardo Albarracín. Todos han contribuido con su correcta acción al triunfo obtenido por la cinta, que dicho sea de paso, es de lo mejor producido aquí».
Existe otro afiche menos conocido de Flor de Durazno. Imagen utilizada para la versión sonora de 1940.
La única imagen del cartel, pareciera querer simbolizar a Rina, (Ilde Pirovano), sosteniendo y protegiendo contra su pecho a Dolores, la criatura que naciera de su romance con Miguel Benavidez, (Argentino Gómez), mientras su primo y novio Fabián, (Carlos Gardel), estaba cumpliendo con el servicio militar.
No existe escena de la película donde aparezca dicha imagen, solamente se han encontrado algunas parecidas en la parte en que Rina acude a la iglesia de la ciudad con su bebe en brazos.
Para algunos investigadores la imagen está referida a la Virgen María y el niño Jesús. Sin embargo, en el blog de Alberto Rasore: Dossier Carlos Gardel; el autor propone una solución diferente que es totalmente acertada.
El afiche no hace referencia a la virgen María, por los siguientes motivos.
El agregado del manto sobre la cabeza se debe a que las mujeres estaban obligadas de concurrir a la iglesia cubriendo su cabeza con una mantilla y/o velo, cuando el pueblo es llamado a misa.
El desmayo que sufre Rina en la iglesia es consecuencia de los síntomas de su enfermedad, que luego la llevará a su deceso.
En las imágenes que pueden verse en las iglesias, santerías, medallas, pinturas, etc., la virgen María aparece sola o con el niño Jesús en sus brazos o en su regazo y a veces hasta con ángeles o querubines, pero no con una niña.
Generalmente el niño Jesús se muestra sin ropas de abrigos ni gorros y se lo observa de frente y con los ojos abiertos.
El rol de Rina no es el de la virgen María, todo lo contrario, es una pecadora que concibe a su hija Dolores por su relación sexual con Miguel, estando de novia con Fabián, a diferencia de la virgen María que pare al niño Jesús, sin pecado concebido, por obra del Espíritu Santo, sin participación de varón alguno.
Agrega Rasore: Debo confesar que hasta el presente no me había interesado en el origen del afiche de la película «Flor de Durazno», del que siempre pensé que era una imagen representativa de la película, pero recurrí al viejo truco de buscar imágenes relacionadas en «Google», encontrando para mi asombro(…):
Sin ningún lugar a duda, es la imagen elegida para el cartel de promoción de la película.
Se trata de una pintura de Roberto Ferruzzi, (Sibenik, Dalmacia, 16/12/1853 – Venecia, Italia, 16/2/1934), originalmente denominada Maternità, por la intención del pintor de representar la maternidad y con la cual ganara la «Segunda Bienal de Venecia» en 1897.





