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Coraje, valor, entrega y sacrificio

por avisador
octubre 14, 2022
in Opinion
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Coraje, valor, entrega y sacrificio
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Los militares uruguayos en Misiones de Paz entregan su vida para que el mundo sea un poquito más justo para quienes la hostilidad es costumbre. No me salen otras palabras que no sean estás para empezar esta nota sobre todo lo que me ha enseñado el curso de “Periodistas en zonas hostiles”. El mismo se realizó días atrás en la ENOPE, Escuela nacional de operaciones de paz del ejército uruguayo.

La mañana del 5 de octubre, llegué próximo a las 5 de la mañana a la capital del país, con la maleta cargada de todo lo requerido por el curso, con la cabeza a mil por la expectativa que me generaba recibir nuevos conocimientos sobre un mundo que lo veía lejano, el mundo militar. El corazón llegó sensible, como casi siempre, pero sin tener idea de que iba a descubrir nuevas sensaciones.

Primero la presentación de las autoridades de la escuela, los principales contenidos del curso, con una importante carga teórica. La contextualización y significado de las misiones de paz ha sido fundamental para entender el valor de nuestros efectivos militares.

La participación de ellos en Misiones de Paz se ha transformado con el transcurso de los años, en un objetivo estratégico y una de las tareas prioritarias de las Fuerzas Armadas Uruguayas. Uruguay ha tenido su principal actuación en las Misiones de Paz en la República del Congo como en Haití. También está presente en Sinaí, que está bajo el mandato del acuerdo de Camp David. Tiempo antes la participación tuvo lugar en: Afganistán, Burundi, Chipre, Costa de Marfil, Etiopia, Eritrea, Georgia, India-Pakistán, Liberia, Sahara Occidental y Sierra Leona.

Las Misiones de Paz de la ONU tienen por objetivo contribuir a estabilizar la paz en países que hayan estado en situación de conflicto. Para lograr esa estabilidad los Cascos Azules cumplen tareas de seguridad que abarcan: autoridades de Naciones Unidas que actúan dentro de los acuerdos, dirigentes locales, instalaciones, movimientos del personal de las Naciones Unidas.

Es importante destacar que la  participación en las operaciones de paz, es el carácter voluntario, que es la esencia del comportamiento de los cascos azules. Nadie está obligado a concurrir o a permanecer en una misión de paz. 

Para llegar a una Misión de Paz es fundamental la  preparación, capacitación, entrenamiento, y formación con la idoneidad necesaria a efectivos mujeres y hombres para llevar acabo sus tareas y soportar el estrés y el desgaste que generan las operaciones y particularmente el distanciamiento de sus afectos y su núcleo familiar.

Uruguay se ha caracterizado por una importante participación en cantidad de efectivos, pero por sobre todo, ha sido reconocido por la calidad de trabajo de sus hombres y mujeres, que son el fruto de la consolidación de la experiencia y el compromiso en el cumplimiento de los objetivos de Naciones Unidas

Si pensamos y analizamos la participación de las mujeres, autoridades de Naciones Unidas expresan que la  integración de las mujeres se ha dado de forma natural. Se brinda igualdad en el acceso a las oportunidades.

Las Fuerzas Armadas del Uruguay están comprometidas con los derechos humanos y con la paz, que es un compromiso que se asume a nivel nacional e internacional. El contingente sobre todo, están dispuesto a colaborar con otros contingentes y con otros países para que esta guía de acción sea la norma a seguir por todos aquellos que pretenden colaborar con la protección de los derechos de los más necesitados, de aquellos más vulnerables en los lugares que más necesidad hay en el mundo.

Regresando a los contenidos del curso para periodistas el mismo estuvo dirigido a 22 periodistas y estudiantes de la carrera,  que aceptamos el desafío de enfrentar lo que nos depararían los tres días de teoría y práctica, siendo conscientes que nos esperaban pruebas fuertes para nuestro físico y nuestra mente.

La bienvenida estuvo a cargo del Director de la Escuela Nacional de Operaciones de Paz el Teniente Coronel Luis Benavides y el Sub Director Teniente Coronel Pablo Grignioli.

En primera instancia se desarrolló la presentación del Ejército Nacional Misión y generalidades. Actualidad en Misiones de paz a cargo del Coronel Pedro Gómez. Posteriormente el grupo se trasladó a la Escuela de Ingenieros en la que se trabajó en la Identificación de riesgos relacionados a los artefactos explosivos. 

De regreso a la Escuela Nacional de Operaciones de Paz, el Mayor Raúl Cabrera y el Capitán Conrado Martínez desarrollaron la capacitación en Identificación de amenazas. 

La primera jornada culminó con la exposición sobre Negociación, de integrantes de la Guardia Republicana del Ministerio del Interior: Teniente Andrés Sosa y el Sargento Eduardo Rodríguez. Este aspecto es fundamental para poder manejar diferentes situaciones que se pueden presentar en una zona hostil.

Culminó así una jornada intensa de información teórica, con mucho contenido para procesar en pocas horas, ya que sabíamos que al otro día debíamos aplicar lo aprendido.

El segundo día de entrenamiento comenzó con más expectativa, si bien podríamos imaginar las pruebas que vendrían, el no saber de qué dimensión serían las situaciones a enfrentar generó un poco de nervios en mí.

La llegada al Batallón XIV de Infantería, en horas de la mañana del jueves 6 de octubre se presentó con el cielo gris y la llovizna que daba el presagio de que el mal tiempo podría causar el cambio de planes en el desarrollo de las pruebas prácticas. Nos recibió allí el Teniente Coronel Rosales quien informó sobre todos los comandos que allí funcionan y hacen sus prácticas.

Por su parte el Sargento Martín Amaral con 23 años de experiencia nos dio las instrucciones en primeros auxilios, la higiene de combate, el mismo es operador de medicina táctica del Uruguay. El saber estas técnicas te pueden salvar la vida o puedes tu ser quien salves la vida de otras personas. En las zonas hostiles donde se despliega el ejército uruguayo, estos conocimientos son vitales, los procedimientos de asistencia que se basan en MES: Miro, Escucho, Siento son básicos para enfrentar cualquier situación sanitaria que se nos presente. 

En las primeras horas de la tarde comenzaron las esperadas pruebas, ahí comenzamos a aplicar toda la teoría recibida, que hasta el momento eran palabras y más palabras que buscaban un orden en mi cabeza. 

Con una misión por cumplir como guía y de hilo conductor las situaciones en las cuales los tres grupos de trabajo debimos enfrentar e intentar resolver, la tarde fue transcurriendo. Desde la primera emboscada, las situaciones de asistencia, los momentos de negociación, la búsqueda de datos y generar diálogo sin compartir el idioma,  debimos informar sobre cada situación con un enfoque noticioso.

La tarde fue llegando a su fin mientras regresábamos al campamento que nos esperaba con más enseñanzas, las de supervivencia, desde los elementos imprescindibles que debemos llevar con nosotros, la obtención y purificación del agua, las trampas para animales que puedan ser nuestro alimento, la creación de refugios que nos albergarán sobre todo el anoche, así como el fuego tan fundamental para la cocción y el abrigo, fueron algunos de los contenidos de la capacitación sobre supervivencia.

La noche se hizo presente, el cielo dejo sus amenazas de lluvia y de repente llegó un  llamado de auxilio que nos hizo salir hacia una nueva prueba, sin dudas, la más dura. Enfrentamos el secuestro que nos dejó al límite entre el simulacro y la realidad. La tensión, la incertidumbre, el despojo de los sentidos y el miedo invadieron el lugar. Después de minutos que parecieron horas, llegó la liberación, esa estampida, salir a correr, a salvar nuestras vidas. En un lugar incierto y con un destino aún más.

Esta prueba se aproximó al miedo que seguramente sienten quienes están en lugares hostiles y arriesgan su vida por ayudar a otros/as y desde la misión periodística ser la voz de tantas situaciones que demuestran en pequeñas y grandes acciones el valor un casco azul en una Misión de Paz.

Los refugios construidos con nuestras propias manos albergaron nuestro cansancio físico y también nuestras frustraciones ante aquellas situaciones que no pudimos resolver y que así estaban pensadas para que manejemos la sensación de no lograr nuestros objetivos, cosa en las zonas hostiles ocurre de manera frecuente. La mente estuvo en alerta durante la noche y apenas asomó el sol entre las ramas de la choza, los pájaros se hicieron escuchar, seguramente muchos pensaron como yo: “sobreviví” 

La mañana nos recibió con un café caliente con pan, la charla amena entre los participantes del curso y cada uno de los instructores que transmitieron enseñanzas, pero también seguridad y sobre todo amor por el servicio que brindan.

El cierre de estos días intensos de aprendizaje fue con testimonios de periodistas que vivieron la experiencia de ser parte del contingente de militares uruguayos desplegados en el Congo, con asiento en la Base Militar de Goma. Marcelo, Patricia y Pablo resumieron en su relato muchas de las sensaciones que comencé a sentir al pensar en la posibilidad de poder ser parte, vivir desde dentro y cual sería mi mirada desde la formación profesional que sin dudas se fusionará con la sensibilidad de mi ser.

Han sido días movilizadores, no fue un curso más porque me puso a prueba desde lo físico, lo emocional, la resistencia del temple, y el pensar que tan fuerte soy para estar en una zona hostil. En otros aspectos me he conmovido hasta entender el valor de un militar en un lugar donde los derechos no existen, donde una mirada con cariño puede aliviar dolores profundos. El tiempo y las circunstancias dirán si viviré la experiencia de vida de estar en una Misión de Paz, pero me queda el aprendizaje de vida y saber cuánto vale el coraje de cientos de militares que dejan su vida, para ayudar a que otras vidas piensen, aunque sea un poquito, de que existe un futuro mejor. 

 

 

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La contextualización y significado de las misiones de paz ha sido fundamental para entender el valor de nuestros efectivos militares. La participación de ellos en Misiones de Paz se ha transformado con el transcurso de los años, en un objetivo estratégico y una de las tareas prioritarias de las Fuerzas Armadas Uruguayas. Uruguay ha tenido su principal actuación en las Misiones de Paz en la República del Congo como en Haití. También está presente en Sinaí, que está bajo el mandato del acuerdo de Camp David. Tiempo antes la participación tuvo lugar en: Afganistán, Burundi, Chipre, Costa de Marfil, Etiopia, Eritrea, Georgia, India-Pakistán, Liberia, Sahara Occidental y Sierra Leona. Las Misiones de Paz de la ONU tienen por objetivo contribuir a estabilizar la paz en países que hayan estado en situación de conflicto. Para lograr esa estabilidad los Cascos Azules cumplen tareas de seguridad que abarcan: autoridades de Naciones Unidas que actúan dentro de los acuerdos, dirigentes locales, instalaciones, movimientos del personal de las Naciones Unidas. Es importante destacar que la  participación en las operaciones de paz, es el carácter voluntario, que es la esencia del comportamiento de los cascos azules. Nadie está obligado a concurrir o a permanecer en una misión de paz.  Para llegar a una Misión de Paz es fundamental la  preparación, capacitación, entrenamiento, y formación con la idoneidad necesaria a efectivos mujeres y hombres para llevar acabo sus tareas y soportar el estrés y el desgaste que generan las operaciones y particularmente el distanciamiento de sus afectos y su núcleo familiar. Uruguay se ha caracterizado por una importante participación en cantidad de efectivos, pero por sobre todo, ha sido reconocido por la calidad de trabajo de sus hombres y mujeres, que son el fruto de la consolidación de la experiencia y el compromiso en el cumplimiento de los objetivos de Naciones Unidas Si pensamos y analizamos la participación de las mujeres, autoridades de Naciones Unidas expresan que la  integración de las mujeres se ha dado de forma natural. Se brinda igualdad en el acceso a las oportunidades. Las Fuerzas Armadas del Uruguay están comprometidas con los derechos humanos y con la paz, que es un compromiso que se asume a nivel nacional e internacional. El contingente sobre todo, están dispuesto a colaborar con otros contingentes y con otros países para que esta guía de acción sea la norma a seguir por todos aquellos que pretenden colaborar con la protección de los derechos de los más necesitados, de aquellos más vulnerables en los lugares que más necesidad hay en el mundo. Regresando a los contenidos del curso para periodistas el mismo estuvo dirigido a 22 periodistas y estudiantes de la carrera,  que aceptamos el desafío de enfrentar lo que nos depararían los tres días de teoría y práctica, siendo conscientes que nos esperaban pruebas fuertes para nuestro físico y nuestra mente. La bienvenida estuvo a cargo del Director de la Escuela Nacional de Operaciones de Paz el Teniente Coronel Luis Benavides y el Sub Director Teniente Coronel Pablo Grignioli. En primera instancia se desarrolló la presentación del Ejército Nacional Misión y generalidades. Actualidad en Misiones de paz a cargo del Coronel Pedro Gómez. Posteriormente el grupo se trasladó a la Escuela de Ingenieros en la que se trabajó en la Identificación de riesgos relacionados a los artefactos explosivos.  De regreso a la Escuela Nacional de Operaciones de Paz, el Mayor Raúl Cabrera y el Capitán Conrado Martínez desarrollaron la capacitación en Identificación de amenazas.  La primera jornada culminó con la exposición sobre Negociación, de integrantes de la Guardia Republicana del Ministerio del Interior: Teniente Andrés Sosa y el Sargento Eduardo Rodríguez. Este aspecto es fundamental para poder manejar diferentes situaciones que se pueden presentar en una zona hostil. Culminó así una jornada intensa de información teórica, con mucho contenido para procesar en pocas horas, ya que sabíamos que al otro día debíamos aplicar lo aprendido. El segundo día de entrenamiento comenzó con más expectativa, si bien podríamos imaginar las pruebas que vendrían, el no saber de qué dimensión serían las situaciones a enfrentar generó un poco de nervios en mí. La llegada al Batallón XIV de Infantería, en horas de la mañana del jueves 6 de octubre se presentó con el cielo gris y la llovizna que daba el presagio de que el mal tiempo podría causar el cambio de planes en el desarrollo de las pruebas prácticas. Nos recibió allí el Teniente Coronel Rosales quien informó sobre todos los comandos que allí funcionan y hacen sus prácticas. Por su parte el Sargento Martín Amaral con 23 años de experiencia nos dio las instrucciones en primeros auxilios, la higiene de combate, el mismo es operador de medicina táctica del Uruguay. El saber estas técnicas te pueden salvar la vida o puedes tu ser quien salves la vida de otras personas. En las zonas hostiles donde se despliega el ejército uruguayo, estos conocimientos son vitales, los procedimientos de asistencia que se basan en MES: Miro, Escucho, Siento son básicos para enfrentar cualquier situación sanitaria que se nos presente.  En las primeras horas de la tarde comenzaron las esperadas pruebas, ahí comenzamos a aplicar toda la teoría recibida, que hasta el momento eran palabras y más palabras que buscaban un orden en mi cabeza.  Con una misión por cumplir como guía y de hilo conductor las situaciones en las cuales los tres grupos de trabajo debimos enfrentar e intentar resolver, la tarde fue transcurriendo. Desde la primera emboscada, las situaciones de asistencia, los momentos de negociación, la búsqueda de datos y generar diálogo sin compartir el idioma,  debimos informar sobre cada situación con un enfoque noticioso. La tarde fue llegando a su fin mientras regresábamos al campamento que nos esperaba con más enseñanzas, las de supervivencia, desde los elementos imprescindibles que debemos llevar con nosotros, la obtención y purificación del agua, las trampas para animales que puedan ser nuestro alimento, la creación de refugios que nos albergarán sobre todo el anoche, así como el fuego tan fundamental para la cocción y el abrigo, fueron algunos de los contenidos de la capacitación sobre supervivencia. La noche se hizo presente, el cielo dejo sus amenazas de lluvia y de repente llegó un  llamado de auxilio que nos hizo salir hacia una nueva prueba, sin dudas, la más dura. Enfrentamos el secuestro que nos dejó al límite entre el simulacro y la realidad. La tensión, la incertidumbre, el despojo de los sentidos y el miedo invadieron el lugar. Después de minutos que parecieron horas, llegó la liberación, esa estampida, salir a correr, a salvar nuestras vidas. En un lugar incierto y con un destino aún más. Esta prueba se aproximó al miedo que seguramente sienten quienes están en lugares hostiles y arriesgan su vida por ayudar a otros/as y desde la misión periodística ser la voz de tantas situaciones que demuestran en pequeñas y grandes acciones el valor un casco azul en una Misión de Paz. Los refugios construidos con nuestras propias manos albergaron nuestro cansancio físico y también nuestras frustraciones ante aquellas situaciones que no pudimos resolver y que así estaban pensadas para que manejemos la sensación de no lograr nuestros objetivos, cosa en las zonas hostiles ocurre de manera frecuente. La mente estuvo en alerta durante la noche y apenas asomó el sol entre las ramas de la choza, los pájaros se hicieron escuchar, seguramente muchos pensaron como yo: “sobreviví”  La mañana nos recibió con un café caliente con pan, la charla amena entre los participantes del curso y cada uno de los instructores que transmitieron enseñanzas, pero también seguridad y sobre todo amor por el servicio que brindan. El cierre de estos días intensos de aprendizaje fue con testimonios de periodistas que vivieron la experiencia de ser parte del contingente de militares uruguayos desplegados en el Congo, con asiento en la Base Militar de Goma. Marcelo, Patricia y Pablo resumieron en su relato muchas de las sensaciones que comencé a sentir al pensar en la posibilidad de poder ser parte, vivir desde dentro y cual sería mi mirada desde la formación profesional que sin dudas se fusionará con la sensibilidad de mi ser. Han sido días movilizadores, no fue un curso más porque me puso a prueba desde lo físico, lo emocional, la resistencia del temple, y el pensar que tan fuerte soy para estar en una zona hostil. En otros aspectos me he conmovido hasta entender el valor de un militar en un lugar donde los derechos no existen, donde una mirada con cariño puede aliviar dolores profundos. El tiempo y las circunstancias dirán si viviré la experiencia de vida de estar en una Misión de Paz, pero me queda el aprendizaje de vida y saber cuánto vale el coraje de cientos de militares que dejan su vida, para ayudar a que otras vidas piensen, aunque sea un poquito, de que existe un futuro mejor.     
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