El cloro puede dañar de distintas formas a nuestros ojos: desde irritarlos a sufrir visión borrosa transitoria leve. Por eso, es importante tener en cuenta una serie de medidas para protegernos de los efectos nocivos de este químico.
Al abrir los ojos debajo del agua exponemos la superficie ocular tanto a microorganismos como a sustancias químicas que son utilizadas para desinfectar las aguas. Todo ello puede alterar la película lagrimal y generar una puerta de entrada para inflamaciones e infecciones oculares.
Pero, ¿cómo puede afectar el cloro a nuestra salud visual? Al ser un producto químico con gran capacidad de destrucción microbiana, también puede ser irritante para la delicada superficie de nuestros ojos. Otros contaminantes, como el sudor, la orina o productos cosméticos también pueden producir inflamaciones o infecciones oculares.
Cómo proteger los ojos del cloro
–Para evitar que el cloro o ciertos patógenos dañen los ojos, los expertos consultados por CuídatePlus recomiendan seguir estos hábitos:
–No utilizar lentes de contacto en la piscina.
–No abrir los ojos en exceso bajo el agua.
–Usar gafas de natación o buceo.
–En caso de notar picor, escozor o enrojecimiento después del baño, es importante lavarse los ojos con suero fisiológico o utilizar lágrimas artificiales.
–No frotarse los ojos.
Qué hacer en caso de irritación
Los síntomas que indican algún daño en el ojo pueden abarcar desde una leve irritación a una visión borrosa transitoria leve, además de enrojecimiento, secreción o una sensación de cuerpo extraño ocular. «Lo primordial es evitar frotar los ojos, pues esto no solo aumenta la incomodidad, sino también la inflamación y empeora el cuadro. Lo mejor es realizar un lavado ocular con suero fisiológico y aplicar lágrimas artificiales sin conservantes», insiste Knight.
Si, a pesar de haberse lavado los ojos, la molestia es muy intensa o se prolonga durante horas, es aconsejable acudir a un especialista. En este sentido, Picó señala que «si al día siguiente del baño, persisten las molestias, el ojo tiene abundantes legañas o está enrojecido, puede ser indicativo de una infección en la superficie del mismo, por lo que deberemos acudir al oftalmólogo».





