Cada vez son más administraciones las que declaran el cierre de centros educativos y las familias hacemos malabares para intentar encajar las posibilidades de seguir trabajando con el hecho de tener que guardar una cuarentena en casa que puede ir aumentando en número de días. ¿Qué hacer para no perder la calma? Hoy más que nunca debemos recordar la importancia de las rutinas en el día a día, especialmente los más pequeños de la casa.
Unos días sin clases pueden sonar a vacaciones, pero esta situación es digamos un tanto especial.
Lo primero que tenemos que pensar es cómo nos vamos a organizar los adultos, ya que el bienestar de nuestros niños depende de nosotros. No hay que mentir ni ocultar la realidad, sino simplemente adaptar el mensaje a la edad de nuestros pequeños para que puedan entender lo que está sucediendo, y ofrecerles espacio y confianza para que puedan preguntarnos sobre sus dudas o posibles preocupaciones.
Respeto a este punto, habrá padres que tengan posibilidad de teletrabajar, y otros que lo tendrán bastante más difícil o directamente imposible. Una buena idea podría ser dedicar tiempo a hacer una reunión familiar para planearse los distintos escenarios que puedan suceder en los próximos días, como por ejemplo si un miembro de la unidad familiar tuviese que ser ingresado, cómo sería la organización a nivel logístico del día a día y si sería necesario contratar una ayuda extra, evitando en la medida de lo posible cargar de responsabilidades a los abuelos, ya que sabemos que el colectivo de personas mayores es uno de los de mayor riesgo.
Una vez evaluados estos puntos podemos imaginar cómo puede ser el día a día de este periodo de cuarentena en el que vamos a pasar mucho tiempo en casa.
– Una vez que los niños se levanten, podemos invitarles a hacer lo mismo, en este caso haciendo una rutina de ejercicios y estiramientos en familia.
– Después podemos preparar el desayuno juntos. A los niños les encanta participar, y de este modo fomentamos su sentido de pertenencia, aumentamos su autoestima y estaremos trabajando otras destrezas.
– No olvidemos la higiene, ahora más importante que nunca. Lavarse las manos una y otra vez, tanto antes de cocinar y tocar alimentos, como cuando entramos en casa y venimos de la calle, y, por su puesto, ahora más que nunca es el momento de dejar malos hábitos como morderse las uñas, ya que boca y ojos son vías de entrada del virus.
– Sentarse y hablar de la planificación del día, qué vamos a hacer de comer, si es necesario ir a comprar, cómo podemos ahorrar algunos gastos estos días, si podemos preparar juntos recetas saludable…
– Después podemos dejar que nuestros hijos experimenten con actividades de la vida práctica: regar las plantas, dar de comer a las mascotas en el caso de que las tengamos, limpiarlas, ocuparse de mantener limpio el espacio en el que vivimos, hacer las camas, ventilar, etc.
– Las horas centrales de la mañana las podemos dedicar a hacer alguna actividad educativa juntos, ya sea ojear los libros del estudio, las tareas que se les indique por parte de maestros y profesores; si apostamos por la tecnología podríamos incluso organizar alguna reunión virtual con los compañeros de clase en la que volvamos a
la rutina de las asambleas diarias. ¿A qué niño no le encantará compartir un poquito de su vida familiar con sus amigos?
– Para los más mayores es buen momento para aprender a investigar, recabar noticias y enseñarles a diferenciar las fuentes fiables y lo que son falsos o fakes, que estos días circulan peligrosamente de una forma muy viral.
– También podemos enseñarles herramientas tecnológicas, como por ejemplo Google Earth, desde la cual es posible visitar virtualmente el Louvre o el Museo del Prado, o Google Sky que nos invita a descubrir el Universo y los cuerpos celestes..
– Después de la comida se puede aprovechar para salir a dar un paseo y estirar las piernas, es importante airearse y que nos dé el sol para la vitamina D, pero, eso sí, evitar ir a lugares concurridos, terrazas o parques (los virus pueden vivir unas horas en las superficies). Una buena idea es estar en contacto con la naturaleza.
– Es normal que ante esta situación los niños nos piden TV; no estresarse porque estos días las horas de pantallas sean un poco mayores de las que nos gustaría, ya que estamos ante una situación excepcional. Puede ser un buen momento para descubrir documentales que nos inviten a trasladarnos a otros lugares y descansar nuestra mente del monotema de estos días.
– No olvidemos los juegos de mesa, o juegos en los que pueden interactuar todos los miembros de la familia como el de adivinar películas a través de la mímica. ¿Y si aprovechamos para ordenar fotos familiares o montar un álbum digital?
– Según va anocheciendo continuaremos las rutinas habituales, como bañar a los niños, cenar y prepararse para irse a la cama a la hora a la que ya están acostumbrados, (no provoquemos posibles desajustes posteriores).
– Intentemos ante todo mantener la mayor serenidad posible, meditar al final del día, mirar a largo plazo y pensar cómo nos gustaría recordar estos momentos dentro de unos años, si queremos vivirlos como una
crisis o una oportunidad, y todas las lecciones aprendidas que podemos sacar de esta experiencia que nos toca vivir




