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Emisión sin fin en Argentina, bancos piden billetes de 5.000 Pesos

por avisador
julio 28, 2020
in Internacionales
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Emisión sin fin en Argentina, bancos piden billetes de 5.000 Pesos
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Las dos plantas de impresión no sólo no dan abasto sino además han tenido que afrontar la infección de una parte de sus trabajadores

Ante del desafío de la pandemia, la cuarentena, el desplome económico, la falta de ingresos y la disparada de gastos, Argentina sin ahorros y sin
acceso a mercados internacionales de crédito ha apelado a la famosa «maquinita» o impresión de billetes para afrontar las erogaciones. Pero faltan
billetes y el Banco Central no ha dejado de emitir moneda durante 24 horas del día.

Pero las dos plantas de impresión no sólo no dan abasto sino además han tenido que afrontar la infección de una parte de sus trabajadores, y crecen las voces para la importación de billetes, sobretodo de denominación más alta pues la inflación se los devora.

El mayor billete que circula en Argentina es de mil pesos. Equivale, al cambio real, a nueve dólares o 7,5 euros. Y no es fácil encontrarlo. Para cubrir la demanda reciente de julio, el Banco Central tuvo que distribuir a los bancos 185.000 millones de pesos en billetes de cien (menos de un dólar al cambio real), con lo
que una modesta retirada de fondos del cajero automático implicaba irse a casa con un fajo voluminoso.

En lo que va de año, el Banco Central ha emitido ya más de 1,55 billones de pesos (millones de millones) para cubrir el déficit fiscal (la recaudación ha caído un 20% desde marzo) y financiar subsidios como el Ingreso Familiar de Emergencia, una ayuda que alcanza a once millones de argentinos y cada ronda cuesta más de 90.000 millones de pesos. Eso implica, al margen del riesgo inflacionario, un enorme esfuerzo físico.

En junio, las dos plantas impresoras del Banco Central pusieron en circulación 50 millones de billetes de mil, dos millones de billetes de 500, 12 millones de billetes de 200 y 540 millones de billetes de cien.

Las imprentas trabajan las 24 horas del día, con turnos de ocho horas. En la planta que hasta 2012 pertenecía a la empresa Ciccone Calcográfica (la
estatización no pudo ocultar un caso de corrupción que supuso la condena con cárcel del ex vicepresidente Amado Boudou), unas tres docenas de empleados contrajeron el coronavirus y hubo que paralizar la producción en dos ocasiones, la segunda por cuatro días. En la planta de Retiro hubo solamente cuatro enfermos. La Casa de la Moneda asegura que la situación está normalizada, pero mantiene equipos de reserva para suplir posibles nuevas bajas.

La necesidad de billetes no se relaja. El próximo pago de subsidios inquieta de nuevo a los bancos, encargados de su distribución. Los responsables de  entidades crediticias consideran urgente la creación de un nuevo billete de 5.000 pesos, como mínimo, para aliviar la escasez de papel moneda. Además se estima que los argentinos «han duplicado la cantidad de efectivo» que manejan y se queja que los billetes pequeños dificultan el transporte y el almacenaje de
dinero.

El Banco Central y el presidente de la República, Alberto Fernández, llevan meses estudiando la puesta en circulación de un billete de 5.000 pesos. Pero prefieren aplazarla de momento, quizá hasta el año próximo, para no suscitar sensaciones inflacionarias. En efecto la inflación en 2019 fue del 53,8% y para
2020 se espera un 40%, pero con tarifas públicas congeladas, muchos precios tarifados y un dólar oficial planchado por las estrictas medidas de control cambiario. ¿Qué sucederá en consecuencia de la emisión gigantesca, que ya supera el circulante al inicio de la pandemia es una gran incógnita?

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