En el marco del mes de la mujer la Diputada del Frente Amplio Zulimar Ferreira reflexiona sobre el rol de las mujeres, y más precisamente de las mujeres en la política en el contexto actual
«Dos siglos de lucha para acceder a espacios de decisión política, es mucho tiempo… Estoy convencida que en la mentalidad patriarcal que se ha
impuesto como base cultural del Poder, las mujeres deberíamos limitarnos a votar y nada más, ese logro tan peleado por mujeres,
el derecho a votar y que en la década del 50 en Uruguay se concretó. Seguramente para el Poder (ejercido por hombres)
debería quedar ahí, no avanzar más…
Larga y dura fue la lucha de las mujeres para acceder a todo, absolutamente a todo: a la educación, especialmente a la Universidad, al trabajo, al trabajo
remunerado de forma igualitaria, a los Cuerpos Legislativos, a los cargos gubernamentales, a la Justicia, a la comida, a todo, absolutamente a todo…
Larga y dura es la lucha que estamos llevando adelante para acceder a algo, ahora, en este preciso momento….
Algunas sostenemos que la lucha de género es uno de los procesos más largos y más complejos con los que carga la historia mundial y que ese proceso
es inseparable del proceso revolucionario de izquierda, que radica básicamente en la lucha de clases, en el ser humano como centro de la producción y no el
mercado. Mientras se siga mirando a la mujer como objeto de mercado, mientras se esclavice a la mujer en el trabajo, mientras se compre a la mujer para
usar su cuerpo, mientras el hombre juzgue y ejecute a la mujer por considerarla de derecho propio, mientras no exista libertad e igualdad, no habrá proceso revolucionario que no fracase….
Algunas mujeres políticas en Uruguay no provenimos de familias pudientes, no consideramos la política como una carrera, no heredamos de nuestras
familias la visibilidad y no tenemos influencias que nos adjudique cargos, ni dinero para comprarlos… algunas mujeres militamos en política porque consideramos que es la herramienta más elemental para cambiar el mundo, o al menos este pedacito de mundo que es nuestro
Paisito, y hacemos de la militancia nuestro sistema de vida. Lo incorporamos a la crianza de nuestros hijos, a la vida cotidiana, en nuestras agendas incorporamos la fecha y hora de la reunión con productores, laMesa Política y la túnica que comprarle al niño y las verduras que faltan para cocinar…
Las mujeres políticas en Uruguay no siempre ocupamos cargos institucionales, son muchas más las que militan en la Base y sin remuneración… las mujeres
políticas tienen una visión más profunda de las necesidades de las familias porque la viven más de cerca o la sufrimos en carne propia, porque por lo general las
mujeres no podemos desvincularnos de la bolsa de leche si sube de precio, de los útiles escolares, de los cuidados de nuestros familiares, porque ese rol
que le fue asignado específicamente al mujer, sigue pesando aún hoy en nuestras vidas.
Avanzamos tres pasos y retrocedemos dos…. Despertar un día con un gobierno de derecha que sostiene que en la vida se logran cosas a
través del mérito propio es demasiado desalentador….a un año de gobierno parece que hubieran pasado 10 años… las políticas públicas en general han
sido insuficientes, y más si tomamos en cuenta la realidad de la pandemia, que repercute fuertemente en la vida de las mujeres..
En el gobierno hay solo dos mujeres ministras y en uno es obvio que los que llevan la voz cantante son hombres, más del 80 % de los cargos de gobierno
están liderados por hombres, el partido de gobierno tiene un porcentaje bajísimo de mujeres en el parlamento.
En este año tan difícil vimos a las mujeres políticas en tareas solidarias, cerca de otras mujeres, juntando alimentos y todo lo que se considerara necesario
para ayudar a muchas familias en el aislamiento, están en las ollas populares, gestionando algo en MIDES o en la IDT, organizando, juntando firmas, buscando herramientas para formarse, endureciendo el cuero para hacerse respetar, denunciando, indignándose con la creciente injusticia en esta crisis que hace
meya todos los días un poco más.
En el Paisito pululan las mujeres políticas, las Ana, las Nury, las Laura, las Bea, las Cecilia, las Valeria…
Un año de gobierno Herrerista y otras yerbas… para muestra basta un botón decía mi madre, entonces lo que queda es unir manos y pies y cabezas para
reconstruirnos y avanzar en este proceso tan largo y tan complejo que nos limita, la única respuesta es luchar.
Como siempre».





