Resumen: El «Acta de levantamiento de los cadáveres» del accidente de Medellín, difiere de las copias remitidas en julio de 1935,
éstas son adulteradas. La edad y nacionalidad del cantor fueron eliminadas del expediente. En el juicio sucesorio, para suplantar la identidad del Gardel oriental, se adulteran los certificados de defunción, tanto el eclesiástico como el civil. Surge un testamento de dudosa autenticidad; el «escándalo de la carne» genera violencia y asesinatos. Para desviar la atención del público, el diario «Crítica», publica una serie de notas relacionadas con el cantor; se acelera el culto a Gardel. Se demora ex profeso la vuelta de sus restos.
Se consolida un nuevo Gardel: Se instalan en el corazón y mente del gran público dos hechos muy bien presentados y argumentados: a) La fusión en una
misma persona de dos seres; Charles Romuald Gardel y Carlos Gardel, por tanto el cantor ahora es francés y b) El culto a Gardel.
«A un año de la muerte de Carlos Gardel, para desvirtuar las sospechas que levantó el testamento, Armando Defino programa la publicación de una entrevista a Doña Berta Gardes, madre adoptiva del cantor, intentando bosquejar una suerte de «biografía» del mismo para poder fusionarlo en una sola persona con Charles Romuald Gardes. Las declaraciones de Berta Gardes a «La Canción Moderna» constituyen un documento fundamental, cuya lectura debe
ser hecha atentamente, pues constituye la médula de la teoría francesista que, paradojalmente, resultó una pieza básica para calibrar su falsedad».
LA CANCIÓN MODERNA, Nº 429, 6 de junio de 1936. LA VERDADERA VIDA DE CARLOS GARDEL RECOGIDA DE LABIOS DE SU ANCIANA MADRE
«y aunque partimos con la intención de llegar a Montevideo, los viajes no eran como en la actualidad. Los vapores llegaban a América, pero a
cualquier parte, y así fue como nosotros desembarcamos en Venezuela*. (…) (Berta intentó disimular antiguas confesiones suyas hechas a «El Debate», referidas a su estadía en Uruguay con un argumento insólito: «Salió de Francia rumbo a Montevideo y el barco la dejó en Venezuela»).
«Nunca supe comprender el espíritu de mi mamá, y por eso quizá nos sentíamos un poco extrañas. Mis recuerdos de esa época no son muy agradables.
Tampoco me apoyó durante mi noviazgo, y mi casamiento concluyó de distanciarnos. Mi marido fue un hombre muy bueno; los mejores sentimientos de Carlitos fueron heredados de él».(…) (BERTA GARDES nunca se casó con Paul Lasserre). «Y la viejita se abstrae en el recuerdo del hombre que fue el amor de su
vida: el padre de su muchachito, que llegó a ser tan querido en todo el mundo. — Era un hombre muy inquieto — agrega—; inquieto en todo sentido y un gran soñador. La suerte no fue propicia con él —¡pobrecito! — y murió sin que mi hijo pudiera conocer el calor de su alma; Carlitos tenía apenas dos años cuando desapareció su padre después de una enfermedad. (…) (Este padre que le adjudicaron a Gardel nunca lo reconoció y estaba vivo cuando Charles Romuald Gardes tenía 2 años. Falleció en 1921).
«No podía vivir junto a la incomprensión de mi madre y decidí abandonar Francia. Carlitos tenía algo más de dos años» (…) (Berta falta a la verdad: Su madre vivía en Bordeaux, calle Cours Balguerie nº 202 y ella, desde que regresó de Tacuarembó embarazada de Romualdo López, vivía en Toulouse, en la
casa del 4 de la rue du Canon d’ Arcole con su primo Marius Barrat(…). La nota de febrero de 1936 es más extensa y está llena de contradicciones.
Algunas de las fotografías incluidas llevan leyendas expresamente imprecisas: «Una extraordinaria primicia: Carlitos Gardel rodeado de sus compañeros de escuela, en el año 1896, cuando tenía seis años de edad. Foto obtenida por cortesía de su señora madre.»
El cronista atribuye a Gardel seis años de edad en 1896, en primer lugar, porque creía que el Carlitos allí fotografiado era el hijo francés de Berta Gardes,
Charles Romuald. En segundo lugar, porque ella informó que su hijo francés había nacido en 1890, pero ignoraba que fue a finales de ese año, razón por la cual recién cursó su primer grado en 1897 en Buenos Aires, en tanto el uruguayo Carlitos Gardel lo había cursado aproximadamente seis años antes en una
escuela montevi-deana.
Una semana después en «La Canción Moderna» se vuelve a publicar la foto escolar con el siguiente epígrafe: «Un grupo escolar en el que aparece Carlitos Gardel cuando cursaba el primer grado de la instrucción primaria. Foto que corresponde a las primicias ofrecidas en nuestro último número.»
(En ningún momento se especifica el lugar donde fue tomada la foto. Sí se especifica que Carlitos cursaba su primer grado. Charles Romuald Gardes tenía 5 años en 1896 porque había nacido en diciembre y cursó su primer grado en 1897 como lo prueba su documentación escolar. Lo cursó en el Colegio de niñas de la calle Talcahuano y Viamonte. El grado estaba compuesto por 46 niñas y 21 varones. En la foto donde está Gardel son todos varones porque no
fue tomada en la escuela de Buenos Aires sino en el barrio Sur de Montevideo alrededor de 1891, antes de que Berta Gardes llegara a Buenos Aires con su hijo francés.
LA PATRAÑA DEL DESERTOR
«Cuando lo único que sostiene una patraña, es un acta de nacimiento de un niño francés que nunca aprendió a cantar y un testamento irregular de alguien que dice llamarse Charles Romuald Gardes, pero firma como Carlos Gardel, supuesto seudónimo nunca acreditado como tal, con algo hay que «rellenar» el vacío creado entre los dos extremos. Las patrañas inventadas con ese fin son innumerables, me referiré solo a la «fábula del desertor». Para que Gardel pudiera ser
«desertor», primero hubiera tenido que ser francés. Charles Romuald Gardes, hijo natural y biológico de Berta Gardes, hubiera podido ser desertor, siempre que se hubiera enrolado a los 21 años, que se hubiera presentado a cumplir con el Servicio Militar obligatorio en 1912, que hubiese estado incluido en el censo general que la ciudad de Toulouse llevaba en su Alcaldía, que hubiese figurado en el Registro de Reclutamiento de Toulouse, que hubiese sido llamado a filas en 1914, fecha del desencadenamiento del primer conflicto mundial (…).
La explicación más clara, concisa y completa sobre las obligaciones militares de Charles Romuald Gardes para con su país de origen, la da nada menos que el Sr. François Lasserre, nieto de Paul Lasserre, presunto padre francés de Charles Romuald Gardes, quien, por haber trabajado en el Ministerio de Defensa de Francia, está muy bien informado con respecto a las leyes militares francesas(…).
Al ser consultado sobre si Charles Gardes hubiera seguido teniendo obligaciones militares para con Francia de haberse nacionalizado argentino, respondió: «A fines de 1910, Charles Romuald Gardes habría debido presentarse en Francia para efectuar su Servicio Militar de una duración de 2 años(…). Claramente desde
fines de 1910 GARDEL, estuvo considerado por Francia como un «INSUMISO».
Arriesgaba 5 años de encarcelamiento por haber olvidado sus obligaciones militares para con Francia». «Según la ley francesa, a causa de su nacimiento en Francia, GARDEL, conservaba su nacionalidad francesa hasta su mayoría de edad (21 años cumplidos el 11 de diciembre de 191111 incluido). SOLAMENTE DESPUÉS DEL 11 DE DICIEMBRE DE 1911, GARDEL HUBIERA PODIDO SER EXIMIDO DE SUS OBLIGACIONES MILITARES FRANCESAS si hubiera informado, por vía
consular, a las autoridades francesas civiles y militares, de su elección definitiva de la nacionalidad argentina. (obviamente al decir GARDEL se refiere a CHARLES ROMUALD GARDEL). Es decir, en 1912, dos años antes de la guerra de 1914, cuando Charles Romuald Gardes, por medio de su documentación legítima francesa, hubiera podido hacer la elección definitiva de su nacionalidad argentina, quedando DEFINITIVAMENTE LIBRE de sus obligaciones militares para
con su país» (…). E. Cuitiño: Gardel el muerto que habla pág. 70 y 71, Editorial Fin de Siglo 2013.
Esto no sucedió, porque seguramente como se especula Charles Romuald falleció siendo adolescente. Por otra parte, Carlos Gardel era un indocumentado, que intentó conseguir un documento en Montevideo en 1902, también optó por documentarse como argentino con una identidad falsa. Si Gardel
fuera francés era sumamente sencillo obtener la ciudadanía argentina.





