La Organización Mundial de la Salud pidió a los países europeos que tomen las medidas más «audaces» posible contra la pandemia del nuevo coronavirus ya que el continente es actualmente el «epicentro» de la crisis.
El último reporte de la OMS indica que hay casi 185.000 casos en el mundo y que la pandemia causó más de 7.500 muertes. En Europa murieron más de 3.000 personas y hay más de 65.000 casos, de los que unos 9.000 corresponden a la jornada de ayer, por lo que la propagación del virus sigue a ritmo desenfrenado.
La OMS, que confirmó dos casos de coronavirus en su staff, también recomendó ayer que quienes tienen síntomas del nuevo coronavirus no se automediquen con ibuprofeno para paliarlos. Esta recomendación llegó
después de que las autoridades francesas advirtieran que los medicamentos anti-inflamatorios podrían empeorar los efectos de la Covid-19.
La organización está estudiando el tema y, mientras tanto, recomendó abstenerse de usar el ibuprofeno como automedicación.
En España, el presidente Pedro Sánchez anunció esta mañana un paquete de 100.000 millones de euros para evitar que la economía se pare.
El plan consiste, por un lado, en establecer el equivalente al 8% del PIB para avales públicos a préstamos para empresas. Se añade otros 18.000 millones de euros para reforzar la sanidad, retrasar impuestos a empresas y proteger a los trabajadores y familias vulnerables; y unos 80.000 millones en coberturas de riesgo, moratorias de hipotecas y facturas que pondrá el sector privado. En total, se busca movilizar una artillería de 200.000 millones de euros.
Economía mundial Los planes de estímulo se multiplican en el mundo para aliviar la economía dañada por el nuevo coronavirus, especialmente en una Europa que continúa paralizada.
Como parte de esa reacción, los ministros europeos de transporte deben reunirse por videoconferencia para discutir un sector devastado por la crisis sanitaria.
Las rutas aéreas han sufrido enormemente por la epidemia de COVID-19 y las medidas de bloqueo diseñadas para frenar su expansión, al punto que el gobierno italiano está listo para nacionalizar la aerolínea Alitalia, al borde de la bancarrota durante años.
En términos globales, el presidente Donald Trump, después de una demora inicial en reaccionar, adelantó la intención de asumir la carga de la recuperación económica, con un programa de ayuda «audaz y muy importante» destinado a las empresas estadounidenses bajo riesgo de colapso.
El secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, no reveló el monto de este plan de ayuda bajo negociación pero la prensa citó unos 850.000 millones de dólares.
Al mismo tiempo, el Banco Central estadounidense (Fed) anunció una serie de medidas para garantizar que el tejido económico se beneficie de la montaña de dinero que ha inyectado durante la semana pasada.
El anuncio de la Reserva Federal y la perspectiva de un plan de recuperación económica tranquilizaron a los mercados. Wall Street terminó marcadamente más alto, con el Dow Jones en avance 5,17 % y el Nasdaq 6,23
%. El martes, el Banco Central Europeo proporcionó más de 100.000 millones de euros en liquidez a los bancos. En total, 110 bancos han retirado 109.100 millones de euros de sus arcas.
En Brasil, en varias ciudades se escuchó ayer un cacerolazo contra el presidente, Jair Bolsonaro, criticado incluso por sus exaliados por la falta de acción del gobierno central ante el coronavirus, que ya causó dos muertes.
La pandemia se cobró ayer su primer muerto en las primeras horas del día, lo que impulsó al gobierno a tomar su primera acción: declarar el estado de «calamidad pública» para destinar más recursos al sistema de salud. Sin
embargo, el presidente dio a entender que el país está manejando el tema con «histeria».
En declaraciones ante los medios, dijo que algunos gobiernos locales han tomado hasta ahora medidas «positivas» pero otros «se están excediendo», y advirtió que «no puede haber histeria» en torno a este tema. «Estamos preocupados con la cuestión humanitaria, con las vidas, pero también con la cuestión económica»,
agregó. Sobre la noche, Bolsonaro anunció un cierre parcial de su frontera terrestre con Venezuela.
Horas más tarde, se produjo la segunda muerte. Con más de 200 millones de habitantes, Brasil registra casi
300 casos confirmados del nuevo coronavirus (la gran mayoría en los estados de Sao Paulo y Río), y las autoridades prevén una intensificación de la pandemia en las próximas semanas.
En Argentina se transita la crisis del coronavirus con preocupaciones crecientes, no solamente en el ámbito sanitario, sino también por los problemas culturales que se hacen evidentes ante el pedido de aislamiento social.
Uno de los mayores problemas es la falta de disciplina para esta cuarentena, algo que quedó en evidencia con la cantidad de gente que interpretó que se trataba de unas vacaciones. Y así se vieron postales como la de una cola
de varios kilómetros de autos llegando al centro turístico de Monte Hermoso, en la provincia de Buenos Aires.
El gobierno tuvo que salir a aclarar expresamente que la licencia por aislamiento no equivalía a vacaciones, y por las dudas suspendió la venta de boletos de avión, tren y ómnibus para el próximo fin de semana.
La preocupación está justificada porque se trata de un fin de semana largo de cuatro días, para el cual mucha gente había planificado su traslado a la costa. Es por eso que los intendentes de localidades como Villa Gesell y
Pinamar iniciaron una campaña con el contundente título de «No vengan».
A los empleados públicos, que tienen justificación para permanecer en sus casas hasta fin de mes, se les está implementando un sistema de fichaje geo referenciado, como forma de garantizar que al menos durante el
horario laboral permanecerán dentro de sus hogares.
Mientras tanto, otro problema cultural contra el cual el gobierno ha tenido dificultades es la compulsión a acaparar productos en los supermercados, lo cual genera el doble temor del desabastecimiento y la suba acelerada de precios.
El presidente Alberto Fernández dejó en claro que le preocupa particularmente ese tema y prometió severas sanciones en los casos en los que se detecten aumentos injustificados.
Además, hubo reuniones con las empresas alimenticias para garantizar que no hubiese una disminución en del ritmo productivo.
Y ayer se anunció una batería de medidas cuyo objetivo principal es la protección del empleo y
de la cadena de pagos. Habrá créditos blandos para pymes y hasta se asumirá parte del pago de salarios y cargas sociales para aquellas empresas en los sectores más amenazados por el bajón económico.
Se comunicó el pago de un bono para los sectores más vulnerables, como los jubilados y asalariados de la franja mínima, así como para quienes perciben los planes de asistencia social.
Y trascendió que la central sindical CGT está dispuesta a congelar las paritarias a cambio de que haya un plan antidespidos y un apoyo económico a las obras sociales de cobertura médica.





