El 29 de septiembre da comienzo a una nueva temporada en la ciudad de Montevideo, el debut se realiza en el Teatro 18 de Julio, acompañado por sus
cuatro guitarristas, se extiende hasta el 8 de octubre, tal como lo mencionamos en el artículo de la semana anterior.
El éxito producido en Montevideo y en la posterior gira por el litoral uruguayo, así como la abierta declaración de su nacionalidad tiene antecedentes que
comentaremos brevemente. En julio de 1928, al llegar de Europa, Gardel actúa en el cine Paramount, de Lavalle 843. Allí lo va a saludar su amigo Alfredo
Frigerio, hombre de turf, uruguayo, y apoderado, en Uruguay, de otros dos uruguayos amigos del cantor: Francisco Maschio e Irineo Leguisamo. A raíz de este
encuentro, Frigerio cuenta: «Terminada la función, me dirigí al camarín, donde después de abrazarme quiso saber ‘que tal había estado’; contestándole sobre el éxito de su presentación, pues se lo aplaudió mucho. En seguida se acercó y tomándome del brazo me manifestó: Mirá hermano, si yo dijera aquí en estos
momentos que soy uruguayo, ahora mismo se acaba la fiesta para mí».
Paysse (en su libro Páginas Abiertas, 1990), quien respecto a la actividad artística del cantor tanto en Buenos Aires, el interior de ese país y en Montevideo, comenta: El 6 de diciembre de 1930, Gardel se embarcó para Francia y vuelve a Buenos Aires, el 20 de agosto de 1931. Está solo
dos meses y el 28 de octubre viaja solo, nuevamente hacia Europa. Regresa el 30 de diciembre de 1932 y a fines de septiembre de 1933 inicia una
gira artística de un mes, en Uruguay (Montevideo, Paysandú y Salto).
1 Es en esta gira, que Gardel comienza abiertamente a hablar de su origen uruguayo.
Continúa Paysse: (…) ¿Por qué ese salto de la reticencia a la franqueza, de la discreción sobre el tema de su origen, a tal apertura en sus dichos públicos?
Más significativa es aún esta variante en su conducta si se tiene en cuenta que desde diciembre de 1930 al mismo mes de 1932, es decir, durante dos años
exactos, solo había estado dos meses en Buenos Aires, en París había obtenido su carta de trabajo (marzo de 1931) y en Niza, en el consulado argentino
(diciembre de 1932), su último pasaporte.
En ambos documentos, el artista vuelve a ratificar su origen uruguayo, nacido en Tacuarembó. Durante su último mes de visita y gira artística en Uruguay,
confirma en forma expresa y abierta, esa nacionalidad uruguaya y echa por la borda todas sus reservas anteriores. Su conducta, que pudiera parecer extraña tiene sus convincentes razones, artísticas y humanas.
DOS AÑOS DE REPROBACIONES:
En los últimos meses de 1930, Gardel es reprobado en sus actuaciones públicas, primero por su ambivalente posición con referencia a aquél enfrentamiento deportivo, en el mundial realizado en Montevideo, que se convirtió en una secuencia de pasiones opuestas entre argentinos y uruguayos y luego, también, porque grupos de activistas políticos del radicalismo desplazado del poder, le silbaban y abucheaban por haberle cantado loas al régimen militar del general Uriburu.
Gardel manifestó muy expresamente su disgusto por esas actitudes del público argentino, antes de viajar a Europa, a fines de aquel año. Cuando regresa – el 20 de agosto de 1931 – graba y actúa en radio América, en septiembre, pero actúa solo 20 días en el cine teatro Broadway, para luego hacerlo durante 15 días en el teatro Artigas de Montevideo.
Cuando regresa, justo a fin del año 1932, ya encuentra, sino un ambiente de hostilidad, sí una marcada indiferencia en el gran público de Buenos Aires. Su única actuación en los escenarios bonaerenses tiene lugar el 24 de marzo y el 19 de abril de 1933, en el teatro Nacional, con la revista musical de Ivo Pelay,
«De Gabino a Gardel», que resulta un fracaso. Tal afirmación no significa atribuir la responsabilidad del desinterés del público, precisamente a Gardel
que tenía a su cargo solo un papel de cantor en la obra, ni poner en duda sus cualidades vocales e interpretativas, pero lo cierto es que la crítica teatral
rechaza la obra y Gardel es tratado con disparidad por quienes se refieren a su intervención, entre juicios laudatorios y reprobatorios. Desprecia entonces seguir actuando en la capital y organiza sus presentaciones en público, en el interior del país, primero en La Plata, y luego en Mendoza, San Juan y Córdoba,
para luego y ya a fines de septiembre, cumplir su gira por el Uruguay.
Durante ese año 1933, realiza numerosos registros discográficos y actúa alternativamente en radio Nacional. Sus incondicionales seguidores lo
desquitan allí de los desaires ajenos, aplaudiéndole a rabiar y reuniéndose en buena cantidad a la salida de la radio, para estar cerca de él y otorgarle cariño y
abrazos. Pero de aquel desinterés del gran público no puede dudarse y así queda registrado en una obra enciclopédica sobre su vida: … «hacia 1933, otros
cantores llenaban salas donde actuaban y Gardel en cambio, solo atraía espectadores para ocupar seis o siete filas de la platea» … Y sobre su intervención en la revista de Ivo Pelay: … «se han dicho cosas que van desde la afirmación de una presunta declinación del cantor al fracaso total de
respuesta por parte del público, pasando por el decidido desplazamiento del cantor por otros intérpretes más apreciados» … «Otro tanto había ocurrido en sus presentaciones en los pueblos de los alrededores de Buenos Aires» … (Páginas Abiertas, p.197 y 198) (Paysee, cita a José Barcia, E. Fulle, Lose Luis Macaggi, Primer Diccionario Gardeliano, pág., 59, 69 y 171 de 1985).
Gardel no pudo ocultar su disgusto. Lo expresó a sus amigos y empresarios. Por eso mismo, dedicó sus mejores esfuerzos a grabar y sus actuaciones
las radicó en el interior del país, para pasar luego a Uruguay. Y aquí ocurrió para él, lo que resultó una revelación o quizás la confirmación de lo que había
previsto: un triunfo resonante, obtenido ante un público fervoroso y entusiasta. Es decir, una realidad muy distinta a la que había enfrentado en Buenos Aires. como antes en sus audiciones radiales y en sus grabaciones, demostró cabalmente que su decadencia estaba lejos de ser cierta. (Páginas Abiertas, p.198).
MONTEVIDEO: SEPTIEMBRE Y OCTUBRE DE 1933.
Nelson Bayardo, recopila pacientemente recortes periodísticos de aquellas actuaciones montevideanas, en crónicas del diario «El Día»: «Reaparece
hoy Carlos Gardel en el «18 de julio». El anuncio de su presentación ha bastado que, desde ayer, dos días antes de la fecha fijada para su debut,
se agotaran por completo las entradas. (29/set/33). «Anoche debutó Carlos Gardel.
Una acogida delirante, imponente, e indescriptible espectáculo ofreció anoche la sala del «18 de julio», desbordante en todas las localidades» … «El público había ido al teatro a ver a «El Mago», «La Fiera», «El Príncipe» … «En el colmo de su delirio, desbordantes todos en su entusiasmo, lo colmaban con una ovación frenética, únicamente comparable a la que se oye en el Estadio cuando en los grandes partidos se marca un gol» … «el entusiasmo llegó a tal punto que se aclamaba a Gardel en medio de sus interpretaciones, impidiendo que se le escuchara claramente» … (sábado 30/set/33). … «Se volvieron a agotar las entradas repitiéndose con entusiasmo brutal, las demostraciones al divo» … (Dgo. 1°/ oct./33). … «Carlos Gardel sigue agotando localidades en el «18 de julio». «Ayer fue un lunes, que parecía sábado» … (martes 2/oct./33.
Gardel se sintió entonces, junto a su pueblo. Diría días después justamente, que la patria del artista «es donde oye aplausos». Y ante el pedido de una respuesta concreta sobre su origen…» pero ya que insiste, uruguayo nacido en Tacuarembó». No es un gesto complaciente del cantor. Poco antes había manifestado públicamente su nacionalidad, en Montevideo, París, Niza ante periodistas, ante funcionarios franceses y consulares argentinos y ante escribanos y testigos.
EL CONSEJO PARA JULIO DE CARO
Ahora entendemos con más precisión el párrafo siguiente: Julio de Caro, (El tango y mis recuerdos, 1964): menciona el último encuentro que tuvo con
Carlos Gardel: «Después de la actuación con su orquesta en el Empire (de París), director y cantor fueron a dar un paseo nocturno. Sus caminos profesionales estaban por separarse; ésta sería la última vez que tenían una auténtica conversación de hombre a hombre con Gardel. Los dos amigos pasearon por las calles de Montmartre, separándose en la madrugada. Cuando se dieron la mano para El 6 de octubre actúa en la fonoplatea de Radio Carve.
despedirse, Gardel dijo (según recuerda De Caro): No te vayas Julio. Mirá Buenos Aires es una gran ciudad. Yo siempre añoro tanto esas calles, los amigos, las carreras…pero en verdad, cuando me encuentro en ella me dan deseos de volverme, de irme muy lejos…El público nos quiere mucho, pero se hace muy cuesta arriba quedarse en Buenos Aires para ganarse el pan. No te vayas, quédate aquí y volvé a Buenos Aires de cuando en cuando como hago yo.»
1 Paysse, nombra solo tres ciudades como integrantes de esa gira, realmente las ciudades que visita Gardel son Montevideo a fines de septiembre y principios de octubre y luego sobre el fin de ese mes, visita, Salto, Paysandú, Mercedes y cierra la gira en el Teatro Maccio en San José, siendo a la postre ésta la
última actuación en el Río de la Plata. Su actuación se desarrolla los días 28 y 29 en dicho teatro, el 30 regresa a Montevideo. Luego parte a Buenos Aires, el 7 de noviembre y ya…para nunca más volver en vida





