El maquillaje es uno de los productos de belleza que más consumen las mujeres. Y aunque es un gran aliado para verse bien, puede tener efectos
adversos.
La cosmética es uno de esos mercados que crece cada día y, así como existen productos con componentes beneficiosos para el cuidado de la piel, hay
otros que pueden resultar nocivos o estar comercializándose sin ninguna regulación. Esto desata inconvenientes con el maquillaje.
Uno de ellos surge del propio uso que le dan los consumidores, quienes a veces por exceso de empleo presentan problemas de irritación, conjuntivitis o afecciones como el acné. Sumado a esto, existe también el riesgo de no revisar las etiquetas y dejar que algunos productos caduquen.
Rímel, bases, labiales suelen conformar el neceser de muchas mujeres que, en la vida diaria, exponen el rostro a ellos. Por eso es vital preguntarse: ¿cada cuánto hay que cambiar el maquillaje para evitar inconvenientes? ¿Qué componentes se deben evitar? Aspectos a tener en cuenta para evitar inconvenientes con tu maquillaje Si quieres evitar inconvenientes con el maquillaje a la hora de utilizarlo, es importante controlar el proceso de compra, el almacenamiento y la modalidad de empleo. Para eso te traemos 5 recomendaciones que serán de utilidad.
1. Revisar la etiqueta Gracias a los avances tecnológicos, muchos productos dicen que son antialérgicos y esto los convierte en una buena opción para quienes tienen piel sensible, rosácea o con acné.
Sin embargo, lo recomendado es evitar componentes como el mercurio, los ftalatos, el formaldehído, los parabenos y el triclosán, entre otros químicos que
pueden tener efectos negativos en la salud.
2. Ver caducidad Este es uno de los temas que más da que hablar. Los cosméticos tienen fecha de caducidad y es necesario desecharlos una vez cumplen su ciclo.
Si eres de las que conserva productos de maquillaje por años, es tiempo de sacarlos del neceser y evitarse un problema mayor. Aquí te damos algunos trucos para saber cuándo desecharlos de manera segura: Si las bases o cremas se vuelven más espesas o tienen grumos y se nota la separación entre el color y el aceite, dile adiós.
El rímel, por lo general, dura 6 meses. Si al abrirlo sientes un olor fuerte a gas es hora de botarlo.
Si pierde la fragancia original o desprende un aroma no agradable hay que sacarlo.
Un labial puede durar alrededor de 2 años.
Los polvos compactos tienen una caducidad de 2 años, en promedio, si se almacenan correctamente.
Los productos con una etiqueta con la letra M y al lado un número indican los meses que pueden usarse.
3. Cuidar los excesos Si bien el maquillaje está pensado para usarse de forma regular, existen personas que sobrepasan su uso, aplicándose
muchas capas que terminan cerrando los poros, produciendo puntos negros y atenuando líneas de expresión.
4. Limpiar bien Por fortuna, existe una práctica que puede prevenir infecciones en la piel. Limpiar las brochas y rociar alcohol con un spray sobre las sombras y el polvo previene que los productos se llenen de gérmenes.
En este punto, también es necesario limpiar la piel antes de aplicar cualquier producto, manteniendo así alejado el maquillaje de entrar en contacto con
cualquier bacteria.
5. Almacenar correctamente Primero cierra bien los productos, ya que al entrar en contacto con el aire se pueden llenar de bacterias. Asimismo,
procura que el maquillaje no esté expuesto al calor, al sol ni a la humedad. Se debe evitar guardarlos en el baño, debido a que el vapor de la ducha puede
disminuir su vida útil.





