Somos lo que comemos… Generalmente, cuando hace mucho calor no comemos lo mismo que cuando hace mucho frío. Algunas veces nos sentimos desganados y cansados y le achacamos esta sensación al calor, sin pensar en que podemos estar mal alimentados.
Es común que no sintamos tanto hambre y por eso, el cuerpo nos pide comidas más frescas. Pero también es cierto que no siempre sabemos «escuchar» al cuerpo. Si nos equivocamos, es factible que nuestra salud se resienta porque, en gran parte… somos lo que comemos. El agua es la bebida más aconsejable para mantenerse bien hidratados. Al agua se le puede agregar una variedad de frutos rojos congelados para darle un toque de sabor. También se puede preparar una limonada casera con agua, el jugo de un limón, una pizca de jengibre y un ramito de menta. Otra bebida que es muy refrescante es el té bien helado, preparado a nuestro gusto. Muchas personas también beben el café con hielo. Cuestión de gustos…
Cómo alimentarse en los días de mucho calor. Con la llegada del calor es común quelos mayores nos alimentemos poco, porque no tenemos apetito. Como dijimos al principio de la nota, asociamos el cansancio con el calor y no con estar mal alimentados.
Hay que seguir una dieta variada y equilibrada
A la hora de preparar una buena ensalada es cuestión de tener mucha creatividad y ver la cantidad de alimentos que podemos mezclar, tanto vegetales como frutas y los alimentos que nos aportan proteínas como queso, legumbres, huevo duro, atún, pollo, frutos secos, semillas, etc.
Los alimentos varían en cada época, por eso es recomendable aprovechar las frutas y verduras de estación. La composición de las mismas puede ser distinta en cuanto a vitaminas y minerales, teniendo en cuenta el clima, las condiciones de cultivo y el estado de maduración Hay que prestar mucha atención al tiempo en que el alimento permanece almacenado porque puede modificar su composición nutricional.
Diez alimentos verdes saludables
Palta, pimiento verde, pepino, manzana verde, kiwi, habas, espinacas, repollitos de Bruselas, brócoli y té verde. Estos alimentos también se pueden procesar todos juntos y obtendremos un hermoso jugo verde desintoxicante.
Frutos rojos
Los frutos rojos son ricos en antocianinas, pigmentos que les da su color rojizo. Tienen propiedades antiinflamatorias, disminuyen la presión arterial y facilitan la vasodilatación, con lo cual ayudan a bajar la temperatura del cuerpo distribuyendo el flujo sanguíneo a través de la piel y los órganos respiratorios, lo que permite eliminar el exceso de calor.
Además, las antocianinas también colaboran con el metabolismo y reducen el estrés oxidativo de las células, relacionado con la producción interna de calor.
Hábitos para tener en cuenta
Una buena alimentación es más efectiva para la salud y el bienestar si se siguen una serie de hábitos que la complementen:
Comer sin apuro. Comer despacio, tomándose el tiempo para masticar varias veces cada bocado, ayuda a comer
menos cantidad y contribuye a mantener un peso adecuado. La comida que llega al estómago mal masticada, produce gases y deteriora el proceso digestivo.
Hidratarse bien. Como bien lo mencionamos anteriormente, es necesario mantenerse bien hidratado, entre otras cosas, para reponer la pérdida de líquido a través de la orina, el sudor y la respiración. Esto variará dependiendo de la edad, el sexo, la actividad física o la temperatura exterior.
Cenar poco. «Desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo». ¿Cuántas veces escuchamos esto y no le hacemos caso? Es conveniente cenar liviano ya que si nos vamos a dormir enseguida de comer, no vamos a gastar las calorías suficientes y, al sentirnos pesados, no tendremos un sueño reparador.





