Noté cansancio, a veces enojo y otras tristeza y preocupación…
Por estar presente en cada decisión que va tomando; Por recorrer el país para controlar quién está cumpliendo con la cuarentena y quién no; Por tomar las riendas de un país que dejaron vacío y endeudado por 100 años sin importarles nada.
También tristeza: por cada infectado más que se va registrando en el país; Por no saber, a veces, cómo hacer para que la gente haga caso de una buena vez.
Tristeza también, por la gente que menos tiene y no puede quedarse en casa (porque tiene que sobrevivir estos días) Pero aun así, les está dando una mano desde lo económico (y muchos se quejan, porque tienen les dan comida calentita en el plato todos los días).
Hay un poco de miedo en su mirada, y es el miedo de cómo seguir adelante después de la crisis que genera todo esto que está sucediendo.
Hay policías, médicos, militares y mucha gente dando todo para detener esto.
Pero también hay un líder que se está cargando el país al hombro, sin criticar, sin juzgar, sin quejarse de la herencia, solo TRABAJANDO…
Y sé que me dirán los de la vereda del frente: – « ¡Es lo que tiene que hacer! «, como si lo juzgara.
Sí, señora, es lo que tiene que hacer y que muchos no hicieron, no harían y ni harán.
Sé que todo el mundo está aplaudiendo en las ventanas y balcones de Montevideo por cada uno que aporta un granito de arena.
Pero vos, Lacalle Pou, también te mereces un aplauso una noche.
Así que le pido a cada uno de mis amigos: vamos compartir esta idea que un anónimo me mandó por WhatsApp, para hacer un llamado público para a este joven Presidente, (que conocí cuando era niño y vivía con sus padres a media cuadra de mi casa, en la calle Berro y Pagola) para salir a aplaudir a este señor, que merece como mínimo,
un ¡GRACIAS!




