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Placebo o vacuna

por avisador
febrero 23, 2021
in Otras noticias
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Placebo o vacuna
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Con la apertura del protocolo doble ciego del estudio del laboratorio Pfizer, un voluntario nos cuenta sus sensaciones sobre la revelación de
su aplicación en el marco de la investigación.

El teléfono sonó puntual a la hora señalada. Dos respiraciones profundas y la respuesta tratando de no exteriorizar lo que pasaba por dentro de mi cuerpo. Así comenzaba el llamado más esperado de los últimos meses, tal vez del último año. Todo se reducía a placebo o vacuna, esa era la cuestión.

Cinco meses habían pasado desde la segunda aplicación y aquella pequeña subida de fiebre que hacían sospechar un resultado que hasta hoy era incierto. Decenas de ingresos al diario del estudio y seguimientos virtuales alimentaban la incertidumbre que en segundos llegaría a su fin.

Del otro lado de la línea, la doctora apuraba la introducción sabiendo que de nada servía estirar un momento tan importante para sus interlocutores. Tras las preguntas de rigor que imponía el protocolo y la apertura del doble ciego del estudio, la verdad era revelada: vacuna.

Atrás quedaron las motivaciones para aplicar al estudio y el vértigo de lanzarse a lo desconocido. Un río de alivio atravesó mi cuerpo y solo atiné a
decir un cortante «buenísimo». El latiguillo pareció descolocar a la doctora que dejó escapar una sonrisa, para rápidamente volver a las instancias protocolares de cómo seguir a partir de ahora. El estudio seguiría normalmente con las visitas estipuladas al Hospital Militar.

De haber sido placebo la respuesta, y sin solución de continuidad, se hubiera establecido la cita para la aplicación de la vacuna por haber participado en
el estudio. Una rara situación luego del devenir del laboratorio Pfizer con el Ministerio de Salud de la Nación.

Aunque tenga aroma de final esta aventura que comenzó a mediados de 2020 en pleno confinamiento, continúa para los más de 6000 argentinos que
se sometieron como voluntarios para el estudio de la vacuna contra el Covid19, y a los que luego se sumarían otros miles más de las otras dos investigaciones de dos laboratorios más. Hasta promediar 2022 este primer estudio seguirá vigente para perfeccionar, mejorar y buscar erradicar este virus que
puso en vilo a todo el planeta. Como una metáfora de la vida, el Covid-19 sacó (y sigue sacando) lo mejor y lo peor de la sociedad. Desde la solidaridad de miles de argentinos y argentinas, hasta la mezquindad de algunos dirigentes tratando de buscar el lucro político en desmedro de la salud de la población.
Sobre el cierre de la llamada y tras los agradecimientos mutuos, la doctora realizó el mejor cierre que pueden tener este tipo de llamadas y una nota
como esta: «A partir de ahora a seguir cuidándose, más tranquilos pero sin relajarse».

Diego Gonzalo Diaz Licenciado en Periodismo diegogonzalodiaz@gmail.com

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Con la apertura del protocolo doble ciego del estudio del laboratorio Pfizer, un voluntario nos cuenta sus sensaciones sobre la revelación de su aplicación en el marco de la investigación. El teléfono sonó puntual a la hora señalada. Dos respiraciones profundas y la respuesta tratando de no exteriorizar lo que pasaba por dentro de mi cuerpo. Así comenzaba el llamado más esperado de los últimos meses, tal vez del último año. Todo se reducía a placebo o vacuna, esa era la cuestión. Cinco meses habían pasado desde la segunda aplicación y aquella pequeña subida de fiebre que hacían sospechar un resultado que hasta hoy era incierto. Decenas de ingresos al diario del estudio y seguimientos virtuales alimentaban la incertidumbre que en segundos llegaría a su fin. Del otro lado de la línea, la doctora apuraba la introducción sabiendo que de nada servía estirar un momento tan importante para sus interlocutores. Tras las preguntas de rigor que imponía el protocolo y la apertura del doble ciego del estudio, la verdad era revelada: vacuna. Atrás quedaron las motivaciones para aplicar al estudio y el vértigo de lanzarse a lo desconocido. Un río de alivio atravesó mi cuerpo y solo atiné a decir un cortante «buenísimo». El latiguillo pareció descolocar a la doctora que dejó escapar una sonrisa, para rápidamente volver a las instancias protocolares de cómo seguir a partir de ahora. El estudio seguiría normalmente con las visitas estipuladas al Hospital Militar. De haber sido placebo la respuesta, y sin solución de continuidad, se hubiera establecido la cita para la aplicación de la vacuna por haber participado en el estudio. Una rara situación luego del devenir del laboratorio Pfizer con el Ministerio de Salud de la Nación. Aunque tenga aroma de final esta aventura que comenzó a mediados de 2020 en pleno confinamiento, continúa para los más de 6000 argentinos que se sometieron como voluntarios para el estudio de la vacuna contra el Covid19, y a los que luego se sumarían otros miles más de las otras dos investigaciones de dos laboratorios más. Hasta promediar 2022 este primer estudio seguirá vigente para perfeccionar, mejorar y buscar erradicar este virus que puso en vilo a todo el planeta. Como una metáfora de la vida, el Covid-19 sacó (y sigue sacando) lo mejor y lo peor de la sociedad. Desde la solidaridad de miles de argentinos y argentinas, hasta la mezquindad de algunos dirigentes tratando de buscar el lucro político en desmedro de la salud de la población. Sobre el cierre de la llamada y tras los agradecimientos mutuos, la doctora realizó el mejor cierre que pueden tener este tipo de llamadas y una nota como esta: «A partir de ahora a seguir cuidándose, más tranquilos pero sin relajarse». Diego Gonzalo Diaz Licenciado en Periodismo diegogonzalodiaz@gmail.com
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