2020 es catalogado como el peor de nuestra época, pero ¿realmente lo es?
Un artículo de la National Geographic develó que la obsesión por las malas noticias y el constante refrescar las redes sociales buscando nueva información fatídica ha cambiado la percepción de las personas, que catalogan 2020 como el peor año en la historia, aunque esto no es necesariamente cierto.
Estas noticias «ponen a nuestros cerebros en alerta máxima, un rasgo evolutivo que antes protegió a nuestros ancestros homínidos de los depredadores y los desastres naturales, pero que ahora nos mantiene en un constante doomscrolling», expresa el artículo.
‘Doomscrolling’ es el término acuñado para describir el desplazamiento fatalista en nuestros dispositivos para consumir información negativa y que genera un impacto negativo en la salud mental del espectador, pues infunde su cerebro con ansiedad, estrés, depresión e incluso desesperación.
LAS REDES SOCIALES AMPLÍAN LA PERCEPCIÓN DE DESGRACIA
Este 2020, la pandemia, el confinamiento, las muertes por el virus, la explosión del puerto de Beirut, las protestas en Estados Unidos, los incendios en Australia y muchas otras calamidades en cada uno de los países, han sido reportadas en los medios sociales, lo que contribuye a aumentar esa sensación de desasosiego y de que, en efecto, este es el peor año del mundo.
La explicación científica es que el cerebro humano tiende a juzgar el presente con mayor dureza y el pasado con más ligereza y nostalgia. Por ello, los especialistas sugieren ese doble abordaje del problema: no magnifiques los hechos pensando que este es el peor año, ni endulces años anteriores al verlos desde una perspectiva sesgada.
Adicionalmente, la publicación recuerda que ha habido muchos años que nuestros ancestros calificarían como los peores, como 1918, que fue el año de la
pandemia de la gripe española y la Primera Guerra Mundial.
Mantenerte alerta sobre el contenido que consumes, darte recesos y poner cada cosa en perspectiva puede ayudarte a ver que cada año tiene sus desgracias, pero también muchos buenos momentos qué agradecer.



