Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz. Una de las peores cosas que puede ocurrirle al ser humano es perder la motivación por vivir. «Mario Benedetti»
PASO DE LOS TOROS / LOS FUERTES VIENTOS DEL DE JUNIO 2020
Como Isabelino, no puedo pasar por alto, la situación que vivieron los Isabelinos a consecuencia de los fuertes vientos que vivieron varias poblaciones del país, y en especial la ciudad de Paso de los Toros y el Pueblo Centenario, que se ubica del otro lado del puente carretero y que pertenece al departamento de Durazno.
La madrugada de la fecha indicada, sobre las 3.30, el pueblo Isabelino se vio sacudido por fuertes vientos que causaron voladuras de techos de más de 30 viviendas. Caídas de columnas del alumbrado público y árboles. La verdad, que el amanecer Isabelino los marcos muy hondo ese día.
Aparte de los daños materiales, debemos dar gracias a Dios, que solo hubo un par de personas lesionadas sin consecuencia alguna.
Y como es de costumbre, la solidaridad que nos tiene acostumbrada los lugareños, se ponen en campaña en forma inmediata para dar una mano. Ahora, queda en manos del estado, la forma de ir solucionando lo más grueso.
LA NEVADA DE 1918
Este hecho reciente, nos trae a la memoria, los escritos de una persona isabelina muy apreciada, como el Dr. Pedro Armua, en una publicación sobre historia de Paso de los Toros, se refería la Nevada caída un 18 de julio de 1918.
La gente amanece, o se despierta viendo las calles y alrededores todo blanco. No podían creer lo que estaban viendo. Nieve por doquier. Los madrugadores, despertaban a los demás. Pero si sorpesa fue de los mayores, más aun, la de los niños. Sorprendidos, pero no tardaron en armar muñecos o bolas de nieve y tirarse y jugar entre ellos.
EL CICLON DE 1929
Paso de los Toros estaba signado a vivir momentos especiales. La naturaleza le hace alguna jugada brava, o difícil, cada tanto. La gran inundación de 1888 que desbordo parte del poblado. Lo cual dio lugar a la construcción de las famosas Viviendas llamadas «Barrio Las Casillas», frente a donde hoy está el Hospital. Por
suerte y a Dios gracias, ya con el tiempo se fueron terminando. Siendo hoy, solo un recuerdo. Y construcción de nuevas viviendas. Las Inundaciones del año 1959, que trae aparejado la evacuación total del pueblo. Fueron momentos tristes y dolorosos. Temor, incertidumbre. A dónde vamos? Salian camiones y distintos vehículos para distintos lugares. Recuerdo que en nuestro caso, nos tocó partir del terruño, en tren hacia Florida, luego Isla Mala. Cuando ocurre esto, teníamos 11 años. El tren, fue muy importante en el transporte de las familias salir de lo que pudo ser un desastre.
Momentos en que el Ferrocarril, era uno elemento dinámico y económico para el pueblo y el País, porque no decirlo. Fue centro neurálgico y estratégico, en el centro del País. Hoy, por distintos motivos, parece ser un problema. El ser humano es un poco difícil, y hace las cosas mas difíciles aun. Según, su conveniencia.
Pero como el ave Fénix, Paso de los toros resurge nuevamente de las aguas, con más fuerza que nunca.
Como dando pie y firmeza, al apodo de antaño, del Hombre Toro. Por el pasaje que se producía con las carretas y tropas en la calle, hoy Maruja Yeregui de Laurente, que termina en el rio, donde tenemos actualmente una playa, y que los hombres ayudaban a cruzar. Esta calle es donde está el Hospital local.
Pero algo que calo muy hondo fue sin duda también, el Ciclón que azoto el poblado Isabelino en febrero de 1929. La famosa nevada fue en invierno, el Ciclón fue en verano.
Es evidente que hablar de un ciclón, es hablar de algo fuerte. Insólito. Que lo vemos por TV en otros países. Pero Paso de los Toros lo vivió, lo sintió y sufrió sus consecuencias.
El 21 de febrero en Santa Isabel, era un día como tantos. De calor, en un lugar que por naturaleza es común.
La versión contada y trasmitida por veteranos de la época, y recogidas por generaciones, cuenta de un hecho inusual. Veían y sentían, como el viento se iba levantando y sintiendo cada vez más fuerte. Ráfagas de viento que iban levantando tierra, los árboles se empezaban a doblar con el viento. Todo esto empieza
a las 19 horas. El viento se hacía muy fuerte e insoportable. La historia cuenta, que los vientos alcanzaron 200 km por hora. Fuerte en realidad.
Cuando esto ocurrió, mi viejo, que vivió esta situación, tenía 10 años. La turbonada duro de 3 a 4 minutos.
Pedrito Armua, por quien teníamos un gran aprecio y respeto, su Sra. Era Profesora, cuenta que un vagón que estaba estacionado a la altura de 18 de julio, apareció cerca del cementerio. Este tornado, lamentablemente dejo dos muertos. Y muchos destrozos. Las instituciones públicas y privadas, y los lugareños, del pueblo, ayudo a la gente que se vio perjudicada por el ciclón.
La ciudad de Tacuarembó tuvo sus azotes de viento, no tanto, pero tuvo la voladura del techo del gimnasio de Nacional en el año 77 y 78 la voladura de techos de una plataforma de las Viviendas de Comavita I frente al hoy Liceo No.2, y algunos otros casos menores.
Nos ha parecido oportuno, a raíz del triste hecho sufrido estos días por fuertes vientos en Paso de los Toros, y otras partes del país, traer a colación o recordar hechos tristes que marcan muy hondo en la población. Hechos que nos trae por sorpresa la madrenaturaleza. A veces sin querer, consiente o inconsciente, la provocamos. Cuanta historia, difícil de contar o trasmitir o llevarlo a la publicación, en corto espacio. Un simple raconto, un simple recuerdo que nos parece
oportuno traer a la memoria, hoy.
Escribe: Luis María Castro Ramírez





